China puede ser una pesadilla para la economía de los Estados Unidos, pero al menos en ciertos campos no lo es para el mercado europeo: en efecto, el gigante asiático se ha convertido en el mercado más grande para las exportaciones cinematográficas europeas, desplazando al norteamericano. Durante 2018, el 37% de las entradas vendidas por películas europeas fuera de su territorio se emitieron en China; el 28% en los EE.UU., y el 24% en América Latina. En China se vendieron aproximadamente 40 millones de tickets para películas del Viejo Mundo.

La razón: los chinos compran cada vez más películas europeas. En realidad, participan mucho de la producción de esos filmes, lo que permite estrenarlos como "locales", dada la restricción de que no pueden estrenarse en ese territorio más de 35 filmes no chinos. Al mismo tiempo, las compras en el territorio estadounidense declinaron de manera sustancial. Eso transformó a China en el mayor proveedor de ingresos foráneos para el cine europeo.

¿Por qué se da esta situación? El mercado estadounidense también es víctima de la saturación y la concentración de la oferta: los grandes tanques son demasiado caros, requieren ser estrenados de acuerdo con un calendario muy preciso que esquive la competencia, y gastos de lanzamiento siderales. Por consecuencia, requieren muchas salas y saturar el mercado con un evento único. La mecánica se repite de manera constante, lo que tiene dos consecuencias: poco espacio para que el cine no estadounidense tenga pantallas y una modificación sustancial en la audiencia, que solo ve grandes espectáculos. Algo que sucede en todo el mundo, especialmente en los países como la Argentina, que desde mediados de los noventa y sobre todo en la primera década y media de este siglo replica la agenda americana. El mercado chino es más atento a las novedades de todo el mundo, y está hoy en un proceso de "cosmopolitización" mucho más abierto que el estadounidense. De allí que las compras chinas de material europeo sean mayores.

Estados Unidos compra cada vez menos películas en otros mercados

De todos modos, el mercado que más dinero le deja a las producciones europeas sigue siendo el americano, porque provee un porcentaje mayor -de una entrada promedio también más cara- a los productores extranjeros. Se pueden llevar más dinero, para decirlo más claro. Así, los EE.UU. aún representan, en dinero contante y sonante, el 41% de los ingresos que las películas europeas consiguen fuera del Viejo Mundo. Sin embargo, dado que la tendencia a que decrezca la exhibición europea entre los norteamericanos y crezca entre los chinos continúa, esta proporción podría tener cambios significativos en un futuro no lejano.

A tal punto es importante el mercado chino, que ha "salvado" algunas producciones de la bancarrota. Especialmente, en los últimos años, Valerian, la producción de Luc Besson sobre la célebre historieta gala, que logró equilibrar sus cuentas (fue un fracaso notable en el resto del mundo) gracias al ingreso chino. En general, las producciones más requeridas son, en primer lugar, las francesas; luego las británicas, las españolas -que tienen muy buena posición-, las rusas (hay mucha coproducción) y las alemanas. Es parte de la estrategia europea, por lo demás, seguir intentando la penetración en el mercado asiático. China parece aliarse con la competencia estadounidense de un modo cada vez más claro.

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