STX y Alibaba se asociarán para financiar la película Steel Soldiers, producida por el creador de Volver al Futuro y Forrest Gump, Robert Zemeckis. En principio, la noticia es una más dentro de las novedades sobre rodajes y proyectos cinematográficos. Pero los actores tienen ciertas particularidades que vuelven el asunto mucho más interesante.

En primer lugar, que el actor más importante en cuanto a capital sea Alibaba, empresa digital y de entretenimiento líder en China -el mercado de mayor crecimiento respecto del audiovisual en los últimos años, especialmente en cuanto a cine, incluso si es bastante "cerrado" respecto de la participación extranjera- que ya ha invertido en, por ejemplo, las últimas entregas de la serie Misión: Imposible. Es notable que las empresa chinas, con mucho capital, están buscando desde hace años insertarse en Occidente y penetrar estos mercados. El progreso en ese sentido es lento, pero se avanza.

La tendencia futura es crear contenidos para cine con correlato multiplataforma

En segundo lugar está STX, compañía estadounidense, que no sólo crea entretenimiento cinematográfico sino que tiene además inversiones para la televisión, las redes y -esto es clave- contenidos para realidad virtual. Si Steel Soldiers funciona como esperan, será una fuente de contenidos para otras plataformas diferentes del cine. De hecho, en las informaciones de prensa respecto de esta novedad se comunica que se "exploran" alrededor de esta película contenidos para varios tipos de plataformas. De allí que la participación de STX sea capital.

Steel Soldiers es -será- una película de ciencia ficción y aventuras situada en un futuro más o menos cercano donde los seres humanos y los robots pelean codo a codo contra diferentes peligros. Un oficial tiene que entrenar a un grupo de robots bastante reticentes y liderarlos en una misión casi suicida de rescate. Lo que los productores desean es "sumergir" al espectador en la experiencia de un mundo futuro, lo que implica necesariamente ir más allá de la película. Una pequeña deducción consiste en que se piense el filme no como una obra en sí sino como una parte central para la instalación de una marca de productos de entretenimientos que abarque todo el espectro audiovisual. Un mercado grande y proclive a renovar tecnologías es un buen lugar para lanzar esta clase de filmes. China y EE.UU. son ese tipo de mercados.

El cine es solamente el punto de partida de un negocio de instalación de marca mucho mayor

Detrás de esto aparece el esquema central en el desarrollo de las empresas audiovisuales de hoy: crear marcas, mantener el copyright en exclusividad, ocuparse de todos los aspectos de comercialización (producción, distribución y exhibición o difusión) y utilizar el cine como ariete para la instalación. Es un trabajo vertical controlado en todos sus aspectos por unas pocas manos. El problema central es qué sucede si la marca no se instala o si el filme (el primer eslabón de una cadena de valor) no obtiene éxito. Ese es, también, el problema central del negocio sostenido exclusivamente por blockbuster que no apunta a la diversidad de contenidos sino sólo a aquello que, en una apuesta a veces demasiado arriesgada, puede tener ganancias espectaculares. De allí, por lo demás, que sea capital el trabajo sobre redes sociales y entretenimiento digital.