Los ejecutivos y dueños de cadenas de cine en gran parte del mundo estan contentos: una película finalmente tuvo una recaudación más o menos similar a los (parecen ya) viejos tiempos pre-Covid. Godzilla Vs. Kong había hecho unos 50 millones de dólares en los EE.UU. y unos 285 en todo el mundo. Lo de los EE.UU. es especia porque solo el 55% de las salas de ese país están abiertas, y la mayoría funciona con aforos reducidos de entre el 30 y el 50% de la capacidad. Pero el aplauso de la comunidad exhibidora y productora tiene otra razón: que el filme se estrenó también -sin costo adicional- en HBO Max. Todos creen (dicen creer) haber hayado el Santo Grial del negocio actual: un estreno day-and-date que no le quita audiencia al cine. Aleluya, pues.

Bueno, no. No tanto. No se sabe realmente cuánta gente vio GVS.K en el on demand. Pero se sabe que es un reflejo de la industria estadounidense hablar de los éxitos y descartar los fracasos: de hecho, esto es un éxito. Es importante saber que el filme está diseñado para verse en pantalla grande, que pierde mucho (demasiado, casi se podría decir) en una pantalla hogareña, sea del tamaño que fuere. Así que este es un producto exclusivo para cine. Es cierto: si el público no quisiera volver a las salas, tampoco sería un éxito. Una medida de que hay que ayudar al negocio es que casi no tiene críticas negativas aunque, si se lee bien, se dice "vaya a divertirse y nada más".

Pero todo esto tiene un costado complicado: la crisis del sistema de exhibición queda demostrada "por el absurdo" con un éxito. Dicho claro: si un "tanque" no tiene las proporciones elefantiásicas de Godzilla Vs. Kong, es probable que la elección de ir al cine no crezca. Es lo que pasó con Mujer Maravilla 1984, por ejemplo. Tenet y Mulan tienen la "disculpa" de que aún no había vacunas ni confianza en salir de casa. No es este el caso.

Es decir: como nunca queda claro que, si no hay eventos gigantescos, no hay recaudación. Fruto de dos décadas (quizás más) de educar a un público solo en el "filme evento". Pero ahora se suma algo más: Godzilla... dura menos de 100 minutos. Las actuales restricciones en todo el mundo hacen poco viable una película de más de dos horas. ¿Cuál es, entonces, el futuro del cine para las salas?

Difícil: hay muchos tanques a la espera pero no se sabe si serán redituables. La producción que viene parece orientarse al "day-and-date". Las duraciones están destinadas a disminuir. Y las tramas, a ser meros sostenes del efecto especial, del asombro titánico pero -quizás, se verá si los artistas pueden vencer esto- vacío. Finalmente, Scorsese tendrá razón y el cine será -como al principio- una sucursal de un parque de diversiones.

Más notas de

Leonardo Desposito

Westerns: el gran género de (toda) América para ver en plataformas

Westerns: el gran género de (toda) América para ver en plataformas

Plataformas: por qué Netflix es la favorita de los EEUU

Plataformas de streaming: preferencias en los EEUU

Dónde encontrar las películas candidatas a los Oscar 2021

Dónde ver las películas nominadas a los Oscar

La vida en un burdel en una de las grandes películas contemporáneas

L

Avengers: cómo acercarse a un fenómeno del siglo XXI

Avengers, de 2012, la primera vez que estuvieron "todos juntos"

Propiedad intelectual: la guerra que envuelve a Hollywood

What If...?, una de las series de Marvel para Disney+

Mujeres en el cine: bajaron su participación en Hollywood en 2020

Carey Mulligan en Hermosa venganza, de Emerald Fennell

Más Bridgerton: Netflix confirmó temporadas 3 y 4

Bridgerton, la serie éxito de Netflix, tendrá temporadas 3 y 4

Crimen y suspenso: películas para ver al borde del sillón

Bajos Instintos, clásico del suspenso erótico

Estrenar en streaming y en cine a la vez: éxito o fracaso

Godzilla Vs. Kong en HBO Max