Un grupo de cineastas ucranianos pidió al festival checo de Karlovy-Vary (tradicionalmente uno de los más importantes del calendario internacional) retirar una película rusa de su grila de exhibición. El filme en cuestión se titula Captain Volkonogov Escaped, y formó parte de la sección competitiva en el último festival de Venecia, en agosto de 2021. El problema consiste en que el filme fue bancado por el Ministerio de Cultura de Rusia. Así los cineastas ucranianos Dmytro Sukholytkyy-Sobchuk', Maksym Nakonechnyi y Valentyn Vasyanovych dirigieron una carta abierta al director artístico de la muestra, Karel Och explicando por qué tal película no debía exhibirse.

"Mostrar cualquier filme que haya sido apoyado financieramente por el Ministerio de Cultura de Rusia en medio del ataque contra Ucrania solo sirve para enjuagar la imagen del régimen de Vladimir Putin (..:) otorgándole a la maquinara de propaganda rusa una posibilidad de decir que tiene el apoyo de la comunidad europea mientras Rusia está asesinando a miles de personas inocentes, destruyendo ciudades y trata de destruir completamente la cultura de Ucrania".

La nota termina instando a festival a "suspender toda colaboración con personas o instituciones directa o indirectamente bancadas por el régimen ruso". A principios de año, Karlovy-Vary fue de los primeros en denunciar la invasión rusa, pero evitó llamar a un boicot total. En aquella oportunidad, un comunicado expresaba que la muestra quería permanecer abierta a todos aquellos artistas que "compartieran los valores y principios de la Democracia".

El caso de Rusia y los festivales resulta problemático. Si bien no es un mercado decisorio en el concierto internacional, tienen una buena producción que, desde hace años (y en no poca medida por el impulso económico del régimen de Putin) intenta ir más allá de sus fronteras. Lo ha logrado con películas de género (el lector puede revisar la lista de estrenos argentinos desde 2018 y encontrará no pocas películas rusas de terror) y con los tratos con las plataformas. Además de haber ingresado casi regularmente a las grandes muestras. Pero Cannes este año decidió cortar todo lazo, lo que llevó a un efecto dominó. Distinto es el caso de las muestras que se realizan en los países que estuvieron bajo la órbita soviética, que mantuvieron fuertes lazos con Rusia. Karlovy-Vary es uno de ellos.

La invasión rusa a Ucrania trastocó casi todo aspecto cultural y económico más allá de Europa, y estas tensiones todavía no se han resuelto. En el campo cultural, resulta mucho más complejo, ideologías aparte.

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