Quien sepa leer inglés y esté vinculado al mundo del entretenimiento, debería leer con atención el último número papel de Variety -también disponible on line- donde se habla de la relación cada vez más estrecha entre la tecnología, los dispositivos móviles y el espectáculo. No es un tema menor en más de un sentido, especialmente cuando la mayoría de la población occidental cuenta con smartphones y crecen las operaciones de todo tipo a través de estos dispositivos. Más aún: crece el acceso a contenidos, desde noticias a entretenimiento, lo que está cambiando el ecosistema televisivo, por ejemplo, dejando de lado el viejo modelo sostenido en la venta de espacio publicitario.

Uno de los artítculos de la edición habla de cómo los estudios de Hollywood hoy utilizan los datos que provee media humanidad al realizar operaciones on line para crear audiencias. El ejemplo que dan es el de El gran showman, el musical con Hugh Jackman. Creyeron que podían venderla a quienes vieron Los Miserables o La La Land, pero esa audiencia no estaba interesada. Investigaron por qué la gente reservaba y compraba tickets on line para La Bella y la Bestia o Notas perfectas. Resultado: no era tanto el musical como que esas películas hablan de integración de los diferentes. Entonces cambiaron el trailer de El gran showman (que trata de Barnum y su circo de Freaks) y lograron recaudar globalmente u$ 380 millones.

Esta clase de estudios es la que permite "crear" audiencias. Es una forma compleja pero la cantidad de datos disponibles gracias a que el usuario realiza no solo compra de entradas cinematográficas sino toda clase de compras vía dispositivos móviles es enorme. Si se tiene en cuenta que los estudios apuestan sobre todo a tanques, que estos son cada vez más caros y requieren más audiencia para recuperar costos o hacer alguna ganancia, y que el negocio artístico es altamente volátil, tal clase de investigación es oro puro.

Pero hay un problema. Al utilizar un hábito de consumo para recomendar cosas similares, lo que se termina logrando es que los consumidores solo sean proclives a adquirir un solo tipo de bienes. Es decir, en términos tanto económicos como estéticos y para este caso, un solo tipo de películas. Dicho de otro modo, se incrementa la concentración. La concentración hace que haya una sola forma de espectáculo manejada por muy pocas empresas. Y el problema principal consiste en la saturación: que el espectador, siempre "orientado" a un solo tipo de producto, se canse. Considerando la variedad que provee Internet, este tipo de políticas es, a la larga, suicida para Hollywood. ¿Entiende mejor el "sistema" a sus audiencias? Solo en hábitos de consumo y en corto plazo. El "hype" por el dato parece ser un exceso de optimismo.