Como era previsible, Disney resultó el productor de cine más recaudador del mundo en 2019, incluso si todavía no se estrenó globalmente el Episodio IX de Star Wars, que pertenece a la firma. Sin contar las películas de Fox (que forman parte del botín desde el final de la fusión entre ambas, a principios de este año), las producciones de la empresa cruzaron la barrera de los US$10.000 millones en todo el mundo. Lo que hace añicos el anterior récord histórico de la firma, el de US$7.600 millones que logró en 2016. Con las películas de Fox, el acumulado es de US$11.900 millones en todo el mundo. Ningún otro estudio, nunca, ha podido cruzar esa barrera.

En gran medida, estas cifras se deben no solo al masivo éxito de más de US$2.700 millones de Avengers-Endgame, sino a que otras cuatro producciones de este año cruzaron la barrera global de los US$1.000 millones de recaudación: Aladdin, Toy Story 4, El Rey León y Capitana Marvel. A eso hay que sumarle que Frozen II, que aún no ha sido lanzada en la mayoría de los territorios internacionales grandes, lleva US$920 millones de recaudación neta. Las seis películas forman parte del grupo de diez de mayor recaudación global en el año. Los números son impresionantes.

De las diez películas más recaudadoras de la temporada 2019, seis pertenecen a Disney

Veamos el otro lado del asunto. Mientras Disney goza hoy de años de paciente construcción de audiencias para sus diferentes marcas -a las que además ha sabido integrar en una sola estructura firmemente concentrada- la recaudación cinematográfica desciende especialmente en los Estados Unidos. El modelo consiste en unas pocas películas que recaudan muchísimo, unas cuántas películas (excesivamente caras) que pierden (mucho) dinero, y todo lo demás, cada vez más alejado del circuito de pantallas (véase en la página siguiente nuestra nota sobre los Globos de Oro y el dominio de Netflix en el campo de la película importante y no "espectacular"). Lo que sucede es bastante obvio: la audiencia cinematográfica se ha fragmentado y gran parte se queda en casa. Lo que abre el otro frente: qué sucederá cuando las plataformas sean tantas y la oferta tan fragmentada que los usuarios la abandonen. ¿Volverán al cine o se dedicarán -como sucede de manera creciente- a la piratería?

Lo que nos lleva a un hecho también paradójico: las películas más pirateadas del año son, justamente, las mismas que figuran como las más vistas de la temporada a nivel global (con algunas excepciones como Había una vez en Hollywood, éxito sobre todo entre un público "enterado" aunque un buen negocio de todas maneras). El "modelo blockbuster" puede generar un ganador enorme, pero genera al mismo tiempo muchísimos perdedores, mientras el entretenimiento audiovisual, de manera indefectible, se traslada al hogar disolviendo, al mismo tiempo, el cine y la TV tradicionales. Disney, con Disney+ y el gran espectáculo, apuesta a todo.

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