Por segunda vez consecutiva, la administración del presidente de los EE.UU. Donald Trump propuso al congreso de su país, en el proyecto de presupuesto para 2018, la eliminación de los fondos para las artes y la televisión pública, un recorte que en total llega a los u$ 4.400 millones. Lo mismo había sucedido el año pasado, pero dado que existe un acuerdo entre demócratas y republicanos para sostener el sistema de medios públicos, esa propuesta fue rechazada.

El ahorro que significarían estos fondos es poco importante

Los tres fondos que reciben dinero del Estado para la cultura y la información son la Corporation for Public Broadcasting ("Corporación para la difusión pública", que maneja radios y TV estatales, especialmente la cadena PBS), el National Endowment for the Humanities (que incentiva la publicación y la investigación en ciencias sociales y educación), y el National Endowment for the Arts (el equivalente al Fondo Nacional de las Artes argentino). En el primer caso, la justificación consiste en que, desde que la Corporación existe, los fondos que el Gobierno les cede no representan más que el 15% del total necesario para su funcionamiento anual, dado que la mayoría del gasto proviende de donaciones y una política de recolección de fondos notable. Lo mismo sucede con los otros dos fondos: el aporte gubernamental, aunque importante, no es crucial para el funcionamiento.

Por otro lado, tampoco es demasiado grande y, dado el presupuesto y el tipo de gastos del gobierno estadounidense, para muchos analistas resulta incomprensible que Trump genere una controversia por algo que tiene detrás un acuerdo bipartidario. Es, sin más, un anuncio demagógico para confortar al núcleo de votantes más duros del actual presidente. Según explicaron a Variety fuentes del Congreso, no hay ninguna posibilidad de que tal recorte pase este año. Para tener una idea de cuánto es lo que se "ahorra" si se eliminara, por ejemplo, el fondo para el canal estatal PBS, implicaría un ahoro de u$ 1,35 por contribuyente por año.

El pedido debe leerse como un mensaje al núcleo duro de seguidores de Trump

Pero no hay que leer esta búsqueda de la administración Trump como parte de la intención de bajar el gasto del Estado, sino, como se explicó, como un guiño a sus votantes y, de paso, como una amenaza para lo que el Jefe de Estado considera un grupo en guerra personal contra él: los representantes de la cultura y las artes en ese país. Por ciierto, no está equivocado en cuanto al rechazo que genera su persona. Lo extraño es que la retórica violenta se instale también en el proyecto de presupuesto, aunque esto también deriva en discusiones en los medios que enmascaran otras decisiones del presupuesto mucho más peligrosas, como el incremento en el gasto bélico.

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