Como saben, enero es el mes de los balances. Que si las cosas fueron mejor o peor en 2018 que en 2017, que si serán mejores o peores en 2019 de lo que fueron en 2018, etcétera. Es el mes de cuantificar, mirar planillas, pasar toda clase de datos y sacar las conclusiones más sólidas y, también, las más disaratadas. Como fuere, para el negocio del sexo también es momento de balance. Y antes de seguir, "el negocio del sexo" es algo mucho más amplio que la pornografía y la prostitución, que no siempre son cosas relacionadas, dicho sea de paso. El negocio del sexo hoy incluye una gran variedad de estantes: el contenido pornográfico, la prostitución legal, la interactividad digital vía cámaras, los sitios de citas y -el sector que más crece- los juguetes eróticos.

De eso hablemos un poco. En primer lugar, el juguete sexual es, ni más ni menos, un dispositivo para masturbarse. No usemos otros eufemismos porque no los hay. Y el mercado apunta sobre todo a las mujeres. Hay mil razones, pero vamos a la principal: en términos generales, a un hombre le es más sencillo alcanzar un orgasmo vía masturbación (vía cualquier cosa, de hecho) que a una mujer incluso hoy. No vamos a profundizar demasiado en esta declaración porque siempre saldrá quien se manifieste como excepción, pero cualquier estadística sexológica sigue indicándolo. Por cierto, la educación sexual y la creciente cantidad de información (formal e informal, y en gran medida gracias al porno en Internet) hace que esto se vaya revirtiendo, pero todavía la asimetría permanece. Entonces, el mercado del juguete sexual está más orientado a las mujeres.

Como en cualquier otro mercado, la creciente participación de la mujer en el negocio sexual lo cambia todo

Otra cosa interesante: la mayor parte de las empresas importantes del sector están dirigidas justamente por mujeres. Y esas mujeres están siempre observando cuáles son los cambios en el comportamiento de sus congéneres para lograr que el sector crezca. Lo han logrado, por supuesto, porque hoy el de los juguetes sexuales es uno de los que más motoriza el mercado sexual. Y la curva es creciente. De hecho, la participación de las mujeres en todas las líneas de consumo del mercado del sexo son las que hacen que se mantenga rentable, incluso cuando la pornografía pura y dura está en baja por el incremento del acceso gratuito a contenidos. Quedémonos con lo más importante de esta fotografía: las mujeres motorizan el negocio más que nunca.

Ahora bien, ¿qué es lo que hace que el mercado de los juguetes sexuales siga creciendo? Respuestas, dos. La primera, educación -en el sentido de que los consumidores sepan de qué se trata cada uno de estos adminículos y cómo se usan. Es decir, información. La segunda: innovación. Aquí el asunto es mucho más complejo e involucra sobre todo el crecimiento del umbral de participación del entretenimiento digital. En este último año, de acuerdo con entrevistas realizadas por el medio más importante del sector, XBiz, los grandes del mercado de juguetes sexuales han decidido cambiar cantidad por calidad. Es decir: menor variedad de diseños y mayor calidad y -sobre todo- efectividad. Hasta hoy, lo que crecía era la variedad (vibradores con fantasiosos diseños pero, a la hora del uso, con poco que ofrecer respecto de diseños más simples y, por consiguiente, más económicos). Hay que recordar que en este campo importa menos el diseño que la efectividad. El verdadero "juguete" no es el adminículo que habrá de utilizarse para procurarse placer sexual sino el propio cuerpo y su reacción ante ese instrumento. Por lo tanto, el diseño debe ser mucho más funcional que decorativo.

Cada vez más se independiza el placer sexual puro de la necesidad de relacionarse con otras personas

El uso de tecnología digital lleva a otras cosas. Sobre todo al crecimiento de las posibilidades de interactividad. Lo que se explora es no solo el diseño anatómico de los juguetes y cómo se adaptan al cuerpo y sus necesidades, no solo los nuevos materiales que permitan un contacto más cercano al real -o, al menos, más estimulante- sino también que estos aparatos puedan conectarse digitalmente a una red y a la interacción con otros usuarios o contenidos específicos. A esto hay que agregar en breve el crecimiento -por ahora más prometido que realizado- de los entornos virtuales. Lo que lleva a pensar en una más que probable independencia de la actividad sexual ya no de su pura funcionalidad biológica (eso lo hemos dejado de lado hace por lo menos cuarenta años: a pesar de frecuentes reflujos conservadores, el placer sexual se ha independizado de la reproducción de la especie, por suerte) sino incluso de su funcionalidad social. Esto es bastante curioso si lo pensamos un poco.

El sexo era el último de los sectores de la actividad humana donde la interacción con otro era indispensable. Es cierto que el autoerotismo es parte también de nuestra naturaleza desde que aprendimos a utilizar el pulgar oponible, pero en general el sexo implicaba la necesidad de una relación. La utilización de un juguete erótico vuelve más sofisticada la masturbación, por cierto, pero no sustituye el contenido aleatorio de la interacción con alguien más. Pero ¿Qué pasa cuando el placer, el suspenso del "no saber qué viene" puede reproducirse o recrearse de manera vicaria por medios digitales? ¿O cuando podemos "jugar" ya físicamente con otra persona mediante dispositivos digitales quebrando barreras espaciales? Después de todo, en la mecánica pura del asunto, se trata de acertar o calibrar un tipo de estimulación táctil más o menos común a todas las personas, o bien de acomodar sus variables. ¿Sería necesario salir a conocer a alguien, por ejemplo?

Pues bien, para ese camino es que están derivando todas las investigaciones y los desarrollos de diseño en el campo de los juguetes sexuales. Y a esto hay que combinarlo con otra cosa: las mujeres, cada vez con más fuerza -y con cada vez más razón- quieren apartarse del estereotipo del hombre llevando las riendas en el conocimiento y la relación sexual. No tanto en el hacer mismo del lecho, sino en quién toma la iniciativa en el ritual de conquista. Eso también ha cambiado, y hacia ese lugar de cambio es que derivan los próximos desarrollos en el campo del placer erótico. Mientras tanto, en el campo masculino, el mayor desarrollo está en la creación de muñecas realistas. Lo que se vuelve extraño en ambos casos es que la independencia y la libertad que estos aparatos generan para el goce sexual van parejas con la desconexión entre personas más allá del sexo. El lado bueno: que la necesidad sexual no "obligue" a crear una pareja. El lado malo: que nos relacionemos cada vez menos. El sexo, en todo caso, no escapa de las reglas generales del nuevo universo digital.

Ver más productos

Macri se juntó con Alfredo Casero

Macri se juntó con Alfredo Casero

Francisco inédito: el silencioso camino de fe que lo llevó hasta el Vaticano

Francisco inédito: el silencioso camino de fe que lo llevó hasta el Vaticano

#ElChacal, el personaje que te informa.

Cómo surgió #ElChacal, el personaje que te informa y divierte

En cronishop.com.ar podés encontrar algunos de los mejores vinos y espumantes del mercado.

¿Cómo atraer a los Millennials al mundo del vino?

"Basta de recetas; amor por el país y por el pueblo"

"Basta de recetas; amor por el país y por el pueblo"

Ver más productos