"El estreno simultáneo no le sirve a nadie". Lo dijo John Fithian. Quizás no sea el nombre más conocido al sur del Río Grande, pero es de los de mayor peso en el ecosistema audiovisual: es el presidente de la NATO, National Association of Theatre Owners, es decir de los dueños de cines en los Estados Unidos. Cuyas cadenas, de hecho, dominan gran parte de la exhibición en todo el mundo. Lo puso como título Variety al cubrir los eventos de CinemaCon, la convención del negocio cinematográfico que se hacía todos los agostos en Las Vegas y que, Covid mediante, hace 28 meses que no ocurre. En esos meses, la pandemia cambió todo y dos de los mayores estudios de Hollywood decidieron estrenar al mismo tiempo sus películas más grandes en las salas y en sus propios servicios de SVOD. El resultado, hasta aquí, puede calificarse de "catastrófico". La frase inicial de este párrafo, pues, tiene un peso notable.

El sistema de lanzamiento simultáneo en varios formatos de exhibición, denominado en inglés "day-and-date", hizo que varios de los tanques más importantes de este año tuvieran un arranque prometedor en primera semana y cayera a pico en la segunda, impidiendo que recuperasen una inversión de, en promedio, 200 millones de dólares con la recaudación en lo cines estadounidenses. Una de ellas, Black Widow, el mejor estreno del año en sus primeros días (más de 70 millones de dólares en cines con aforo reducido y menos funciones) terminó en una batalla legal entre su estrella y productora Scarlett Johansson por incumplimiento de contrato. El hecho de que se lanzara al mismo tiempo en Disney+ con un pago de 30 dólares aparte le quita dinero a Johansson y, de hecho, crea un campo judiciable para estas decisiones. Pero lo mismo pasó con Jungle Cruise, Cruella -su estrella, Emma Stone, planea también hacer juicio- y el filme de Warner El Escuadrón Suicida.

¿Qué dice NATO? Que el lanzamiento simultáneo hace que solo vayan al cine los fanáticos. El curioso se queda en su casa y espera a verla en su propia pantalla. Y que incluso con un pago extra, el porcentaje de las entradas de cine -por la cantidad- implica una recaudación mucho mayor. Eso pega bajo la línea de flotación de los cines, que no tienen mucho para ofrecer después de los primeros tres días de lanzamiento de un "tanque", pero también afecta de manera decisiva las recaudaciones de los estudios: el entusiasmo se pierde rápido y el "plus" que puede ingresar por SVOD no alcanza a cubrir los costos.

La conclusión de Fithian ante su auditorio es clara: "un flujo constante de películas grandes con ventanas de exhibición en cines exclusivas es vital para que la industria se recupere". Y apeló a lo emotivo: "el cine es más que una forma pasiva de entretenimiento: es una experiencia inmersiva que no pertenece al mismo mundo digital que los videos de gatitos de YouTube o el infinito scrolling de Tik Tok". Una declaración de guerra, cuando el negocio continúa en crisis.

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