El Concierto de Año Nuevo de Viena -el acontecimiento de la música clásica de mayor alcance mediático en el mundo- tendrá en 2020 una edición "desnazificada", con una nueva versión de la tradicional Marcha Radetzky y que incluirá, además, por primera vez, una obra de Ludwig van Beethoven en su repertorio. El concierto lo realiza cada 1 de enero la Orquesta Filarmónica de Viena y tiene una audiencia potencial televisiva de mil millones de espectadores (se emite en directo en casi un centenar de países).

Dirigido esta vez por el letón Andris Nelsons, el programa se cierra tradicionalmente con las piezas más conocidas de Strauss hijo y Strauss padre: el "Danubio azul" y la versión para palmas de la "Marcha Radetzky", respectivamente. En la versión de este año de la Marcha Radetzky (compuesta en el siglo XIX) se excluyeron los arreglos introducidos en 1914 por el compositor Leopold Weninger, quien fue un destacado miembro del partido nazi y luego compuso himnos para el nacional socialismo.

Desde 1946, cuando se introdujo como final de fiesta, se interpretó hasta ahora la versión con esos arreglos. "Sabemos lo que pasó en el pasado y que no debe repetirse", resumió Daniel Froschauer, presidente de la Filarmónica, al resaltar el deseo de toda la orquesta de distanciarse de ese pasado nazi.

Entre las novedades de este año, además, destaca la inclusión de una obra de Beethoven, "Doce contradanzas", para homenajearlo porque en 2020 se cumplen 250 años del nacimiento del mayor genio musical del final del período clásico, precursor además del romanticismo musical. El concierto tiene en, su programa, piezas alegres, festivas, en consonancia con el clima celebratorio de la fecha.