Si tenemos en cuenta que este año ha visto bajar la cantidad de espectadores en salas en los principales mercados del mundo -muy especialmente en los Estados Unidos, que funciona siempre como referencia-, los números de la venta previa de entradas de Star Wars: Episodio IX: el Ascenso de Skywalker puede considerarse como un alivio y, al mismo tiempo, la confirmación de cómo funciona el sistema hoy. Según informa Variety, hasta ahora se prevé que el estreno de la película en su país de origen el próximo 20 de diciembre va a tener al menos US$200 millones de recaudación. No será el récord del año ni el histórico: ambos pertenecen a Avengers: Endgame que se alzó con US$357 millones solo en EE.UU. en sus primeros días de exhibición. Pero solo siete películas han sobrepasado en su debut los doscientos millones, lo que incluye dos episodios más de Star Wars (los últimos, el VII y el VIII), Avengers: Infinity War, y Jurassic World además de todas las otras Avengers. Curiosamente, solo la película de los dinosaurios no está bajo la bandera de Disney.

Resulta importante porque confirma que, para tener un éxito masivo en los cines, hacen falta tres cosas: mucho dinero en lanzamiento, una marca detrás fuertemente establecida y confiable (aquí además son dos , tanto Star Wars como Disney, por supuesto), y que la película sea un blockbuster gigante. Es cierto que lo sucedido con Guasón puede poner en duda el esquema (no es un "blockbuster gigante" ni desde el punto de vista de lo que se ve en ella ni desde la producción, que alcanzó apenas US$50 millones cuando la mayoría de estos espectáculos superan los US$150 millones sin contar el gasto de marketing previo y posterior). Pero la excepción se salva si tenemos en cuenta que la película se inscribe en el universo de superhéroes de DC Comics (sobre todo, la línea Batman).

El problema es otro: qué pasa cuando no existen esta clase de películas. Por un lado, es altamente difícil establecer una marca nueva, crear una franquicia y que esta funcione o se desarrolle en el tiempo. Casi todas las que vemos hoy son desarrollos de algo que tiene por lo menos veinte años (Marvel no es excepción: es la traslación de algo que se hizo en los cómics desde 1964, y que solo hoy la tecnología y los presupuestos permiten trasladar con fidelidad). Sin esto, parece que el cine en salas tiene el futuro incierto de "acertar" cada vez con las películas. Por lo demás, es necesario ver qué sucederá con Star Wars en otros mercados. Los últimos episodios, por exitosos que hayan sido, siempre lo fueron mucho menos fuera de EE.UU. que en el país de origen. Esa distorsión también afecta la continuidad del sistema de "tanques" que ha invadido las pantallas.

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