Del 10 al 16 de febrero próximos se llevará a cabo el Festival Internacional de Cine de Berlín, el primer encuentro grande de la agenda anual. Es importante que exista porque lo que suceda allí definirá lo que pasará de ahora en más con estos eventos, al menos en 2022. El anuncio oficial, realizado ayer, implica que será un evento presencial aunque con restricciones.

El aforo de las salas será del 50%, se pedirán cubrebocas y testeos de ser necesarios. Las medidas de higiene y bioseguridad fueron revisadas hace muy poco por Alemania, en virtud del brote de la cepa ómicron de Covid-19. Por un lado, la baja mortandad permite que el evento se lleve a cabo como corresponde, con personas en las salas; por el otro, la alta tasa de contagios obliga a sostener varias restricciones.

El aforo no es la única de tales trabas: originalmente, Berlín dura once días. Será solo una semana, en este caso. Hay razones que exceden el problema del Covid: una de ellas es que no hay suficientes películas. El parate mundial de la producción durante 2020 se nota mucho más ahora que el año pasado (cuando gran parte de la producción era de 2019 o de los primeros meses de 2020). Si esto fue complejo para Hollywood, lo fue mucho más para el cine "de Festivales", realizado con multitud de inversores de varios países y con menos capitales (y más restricciones).

Es decir: lo que se puede deducir de las medidas tomadas por Berlin es que se volverá paulatinamente a lo que fueron los festivales hasta 2019, esas vidrieras en las que se ponían en juego las ventas de derechos de películas que se testeaban ante la prensa internacional (lo que sigue siendo así y les da un valor). Lo que los festivales de cine proveen, por lo tanto, es el inicio de la conversación sobre las películas; las que no integran ese diálogo global, pierden puntos.

Berlín fue, originalmente, el punto de encuentro entre el cine del bloque soviético y Hollywood, de allí que se lo apodara "Festival Checkpoint Charlie" durante la Guerra Fría. Con el tiempo, se volvió una especie de cita tradicional en la que se abre la temporada de estrenos de prestigio, y también como caja de resonancia, gracias a las secciones paralelas, para los cineastas más nuevos y audaces. Que se realice es una buena noticia; será importante seguir sus alternativas para ver cómo funcionará el circuito de ahora en más.

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