Cuando el Festival va entrando en su recta final, los corrillos en torno a las candidaturas "seguras" para los premios Oscar, las "tapadas" y las que se habrían quedado en el camino se multiplican. El premio mayor en Venecia y la reacción del público en Toronto le subieron puntos a Guasón, de Todd Phillips (y los de su protagonista, Joaquin Phoenix). También, y muy merecidamente, de Marriage story, de Noah Bambauch y de su protagonista masculino, Adam Driver (llama la atención que no se destaque también la gran actuación de Scarlett Johansson). Se esperaba algo más de The personal History of David Copperfield (con Dev Patel en el rol principal) y subió escalones Jojo rabbit, de Taika Waititi (también con Johansson). Otras que pueden sumarse a la discusión: The aeronauts, Ford vs. Ferrari, Uncut gems, Dolemite is my name, The Goldfinch y The neighborhood. Más allá del mundo angloparlante, las películas que más entusiasmo despertaron son la francesa Proxima, de Alice Winocour y la italiana Martin Eden, dirigida por Pietro Marcello.

La dinámica del mercado parece haberse modificado. Usualmente, la actividad fuerte se concentraba en los días iniciales. Este año no ha habido un ir y venir que pueda calificarse como excepcional o destacado. Una constante y aceptable medianía se ha extendido al menos hasta el día martes, en el que comenzaba a circular algún rumor en torno a un posible anuncio importante relacionado con Bad education, de Cory Finley (con Hugh Jackman y Allison Janney), The friend, el lacrimógeno drama de Gabriela Cowperthwaite con Dakota Johnson y Casey Affleck, o la remake de la italiana El capital humano de Paolo Virzi, de Marc Meyer y con Maya Hawke y Marisa Tomei).

Por acudir a un eufemismo suave, que esconde una verdadera guerra comercial, la "polémica" que rodea al rol de las plataformas en la exhibición, el TIFF ha adoptado una postura que se acerca más a la amplitud de Venecia que a la resistencia de Cannes. Aunque no puede dejar de señalarse que ningún título cuyos derechos hubieran sido adquiridos para Norteamérica por Netflix o Amazon se proyectaron en el Scotiabank Theatre (con sus 14 salas, el verdadero centro del festival). Público, prensa e industria no han podido ver en las mejores pantallas Marriage story, The two popes de Fernando Meirelles (con Anthony Hopkins y Jonathan Pryce), The Laundromat (de Steven Soderbergh, con Meryl Streep), Dolemite is my name de Craig Brewer (gran regreso de Eddie Murphy) o la ganadora del premio especial del jurado en Cannes Atlantique, de Mati Diop, por haber sido realizadas o adquiridas por Netflix. O Seberg, de Benedict Andrews, The aeronauts, de Tom Harper y la francesa Les Misérables, de Ladj Ly, producciones de Amazon Studios. La sala pertenece a Cineplex, la exhibidora más grande de Canadá. En línea con la postura de los gigantes estadounidenses AMC, Cinemark y Regal, Cineplex no proyecta filmes que no respeten la ventana de 90 días tras la exhibición en salas prevista en la normativa canadiense. Esto marca un cambio respecto de lo sucedido el año pasado y, como nunca antes, deja en evidencia el poder de los exhibidores en la programación de un festival.

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