Rotterdam
Especial para BAE Negocios

Es nutrida la presencia de películas argentinas en la 47ª edición del Festival Internacional de Cine de Rotterdam. Si bien ello no debería extrañar en una muestra que ha sabido seguir el pulso de la producción de nuestro país (las seminales Rapado, de Martín Rejtman, y Mundo Grúa, de Pablo Trapero, tuvieron que ver con el fondo Hubert Bals, y el nacimiento del Bafici tuvo mucho que ver con este festival), lo cierto es que este año la embajada es ciertamente numerosa. Forman parte de ella Una ciudad de provincia, de Rodrigo Moreno (en la sección Voices), que en Argentina tuvo su premier en el Bafici, y Los vagos, de Gustavo Biazzi (en la sección Bright Future), que pasó con éxito por el último Mar del Plata. En otras secciones se proyectaron La película infinita, de Leandro Listorti, y el cortometraje Nosotros solos, de Mateo Bendesky, director muy reconocido en el circuito de festivales.

Grandes filmes del nuevo cine argentino consiguieron hacerse conocer gracias a Rotterdam

En un festival que siempre ha sabido mirar el cine latinoamericano no sorprende la retrospectiva de la obra completa de José Celestino Campusano. El director argentino, que con su "cine bruto" supo sorprender, molestar y encantar (de manera simultánea, alternativa o sucesiva) a la crítica local, presentará en Holanda sus películas Legión: Tribus Urbanas Motorizadas (2006), Vil romance (2008), Vikingo (2009), Fango (2012), Fantasmas de la ruta (2013), El perro Molina (2014), Placer y martirio (2015), El arrullo de la araña (2015), El sacrificio de Nehuén Puyelli (2016) y El azote (2017). Además, en el festival de Rotterdam podrá participarse de la experiencia que tiene que ver con el estreno de Brooklyn experience. Se trata de un largometraje de ficción en 360 grados; la utilización de esta tecnología para una obra de ficción es ciertamente novedosa y propone una inmersión y una participación de los espectadores (que en parte dejan de serlo) que dialoga perfectamente con la cosmovisión de Campusano.

Uno de los eventos más esperados es la charla de Lucrecia Martel con la proyección de Zama

Después de todo lo suyo siempre tuvo que ver con un acercamiento a la realidad despojado de fintas y ambages, de buscar un recorrido distinto al de sus contemporáneos. Las referencias a Pasolini o Bresson que algunos imaginaban frente a sus primeras películas pueden resultar impropias frente al curso que luego fue adoptando su cine, que supo cambiar de paisajes, miradas y personajes. O quizás no. Hay algo en la esencia del cine de Campusano que se mantiene presente y que tiene que ver con la forma de construir ficciones que generan un artificio que se aleja de los cánones establecidos y que se evidencia en el tono de las actuaciones. Ese algo que algunos señalan como reiteración y otros destacan como una señal que lo convierte en autor. Mientras tanto, el director termina de rodar Hombres de piel dura en Marcos Paz y se hace un momento para participar del merecido reconocimiento en las muy concurridas salas del festival holandés. Aquí dará, además, una charla, muy esperada tras la brillante masterclass del sábado pasado de Lucrecia Martel.