Los récords universales de algunas películas de Hollywood no logran disimular una auténtica crisis para el cine estadounidense. Por un lado, dos generaciones criadas a exclusiva dieta audiovisual de mega tanques produce que todo lo que no sea espectáculo gigantesco deje de vender, lo que deriva en una pérdida constante de alrededor de un 5% interanual en la asistencia en salas del que supo ser el mercado cinematográfico más importante del mundo. Pero mucho de eso, al menos en la última década, se compensaba con el imparable crecimiento de China como mercado audiovisual. Salvo que este año las cosas son diferentes a un punto preocupante: de las diez películas más taquilleras del año en ese país, solo dos son de Hollywood. El resto, producción local de alto presupuesto también y con público propio (como La Tierra Errante, que puede verse en Netflix, o el éxito animado Nezha), ha permitido que la recaudación total en ese país se elevara a u$ 9.600 millones, lo que implica un crecimiento interanual del 4,1%, perfectamente comparable con el decrecimiento estadounidense.

¿La razón? Se comienza a ver cómo el público chino se ha acostumbrado a los grandes espectáculos de producción local. En otros tiempos, el gobierno chino solía cobrar impuestos mayores a los exhibidores cuando el 50% de sus ganancias provenían de películas extranjeras, de tal modo de desalentar un tanto la presión de Hollywood. Pero eso ya no es necesario porque, en principio, los chinos prefieren películas, temas y franquicias -que las hay y fuertes- locales. Es cierto que el "modelo" no es más que una copia del Hollywood más caro, que se trata de un caso bastante logrado de sustitución de importaciones en un campo en el que los estadounidenses han dominado durante más de cien años (además de tener la "llave" del asunto). Pero lo importante en todo caso es que el dinero asiático se queda en Asia.

Dicho de otro modo: la participación de Hollywood en el mercado chino hoy es del 31%, cuando en 2018 era del 34%. Y al mismo tiempo, la participación local en la venta de entradas creció del 62 al 65%. Es transparente que lo que perdió un sector lo ganó el otro, y que el espacio para películas que no son ni chinas ni tanques de Hollywood es de exiguo a nulo (apenas un 4%, que se mantiene constante en gran medida por las restricciones chinas al estreno de películas extranjeras). El revés para los estadounidenses es notable, especialmente si se tiene en cuenta que China suele "recortar pérdidas" para los tanques que no funcionan del todo bien en América del Norte. Ejemplo de ejemplos: Star Wars: el ascenso de Skywalker, apenas logró u$12 millones en su estreno en China, muy lejos de un primer puesto. Quizás estemos en el punto de inflexión definitivo para el negocio del cine.

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