El universo de los actores en los Estados Unidos vive convulsionado en los últimos tiempos. Además de las tratativas para un nuevo convenio colectivo -negociaciones en las que están, de paso, todas las ramas de la actividad audiovisual-, se sumó la creciente preocupación por el "deepfake". El pasado lunes, el congresal estadounidense y miembro de SAG-AFTRA (el más grande de los sindicatos de actores de los EE.UU.), habló durante dos horas ante un auditorio de colegas en Los Angeles expresando la preocupación por el asunto. ¿Qué es el "deepfake"? Simplemente la aplicación de herramientas de inteligencia artificial para crear videos donde "parece" que una persona X realiza la actividad Y, aunque eso no es cierto. "El deepfake es una amenaza para la democracia", dijo Schiff y tiene algo de razón: estas herramientas (aunque por el momento son poco sofisticadas y torpes) permiten fraguar videos. De hecho, se crearon para eso.

Volvamos en el tiempo. En agosto de 2018, la compañía pornográfica Naughty America, que no solo se dedica a la producción de contenidos XXX sino también a la distribución de juguetes y software para adultos, lanzó herramientas de IA para crear deepfakes "consensuales". E incluso también lanzó los videos porno, realizados por profesionales del cine para adultos, en los que el usuario podía "imprimir" su rostro para crear esas fantasías. Quien vea los ejemplos más a mano, notará que es bastante simple darse cuenta de que son falsos. Pero también hay casos bastante sofisticados, realizados con mayor cuidado, donde la detección del truco no es tan sencilla.

La legislación carece de un estándar internacional para lidiar con el abuso de imagen

La mayoría de las estrellas de Hollywood, especialmente las estrellas femeninas, han sido víctimas del "deepfake", que prolifera en Internet de un modo que resulta alarmante. Una de las voces en contra -y frecuente víctima de esta clase de herramientas, es Scarlett Johansson. La actriz de Avengers había dicho, exasperada, a fines de 2018 que "es una causa legal inútil, básicamente porque Internet es un agujero de oscuridad que se fagocita a sí mismo. Las leyes sobre la propia imagen no son las mismas en todo el mundo: una puede hacer que sitios de su país bajen imágenes falsas o no autorizadas, pero no en otros porque la legislación es diferente".

Los problemas superan el "porno con celebridades". En primer lugar, estas herramientas pueden mejorarse hasta poder crear cualquier tipo de contenido audiovisual. En segundo, no hay manera de frenar su difusión. Y en tercero -algo que es estrictamente sindical- quienes los hacen no pagan derechos, lo que implica muchas veces lucrar con la imagen de un tercero que no lo ha autorizado. Schiff aseguró que en el Congreso de los EE.UU. el tema se ha tomado con seriedad y se planean medidas. Lo que puede además ser el Caballo de Troya para controlar Internet, el sueño húmedo de la mayoría de los Estados en todo el mundo.