Hace algunos días salieron las estadísticas 2018 de PornHub. Como saben, es el sitio pornográfico más popular, un agregador de videos y fotografías cuyo verdadero negocio no es el porno sino el tráfico -derivan visitas a través de banners y otros yeites a sitios de terceros, que así cotizan más su publicidad on line. Es decir, el modelo de negocios de PornHub no dista mucho del de Google. Con el tiempo se volvió una especie de estándar de la industria, como Netflix en el SVOD o YouTube en el audiovisual breve. PornHub, además, es una empresa bastante fría y calculadora dedicada específicamente a construir en Internet redes que permitan monetizar ese tráfico enorme que implica el porno. Para que quede claro de qué números hablamos, según el informe 2018, se trata de un movimiento de 147 GB por segundo, 12.700.800 GB por día, lo que implica más ancho de banda del que Internet consumió en todo el año 2002 (ok, el tecnólogo de turno sabe que estas comparaciones son un poco raras dada la diferencia de contextos y las mejoras en la eficiencia de la administración de datos e intercambios, pero no deja de ser significativa). El sitio tuvo 33.500 millones de visitas en el año, es decir 92 millones por día. Es decir, la suma completa de las poblaciones de Canadá, Polonia y Australia, y el doble de los habitantes de nuestra sufrida Argentina, canejo.

Las mujeres son, cada vez más, el centro del negocio pornográfico, tanto en número como en preferencias

Bueno, dejemos esto. Pueden revisar todos los datos en varios sitios. No los va a sorprender por ejemplo que los que más porno ven sean las personas en la franja de 20 a 35 años, que el público femenino crece como todos los años. Hay un pequeño dato bastante curioso: decreció un 3% el número de visitantes de 18 a 24 años y creció la misma proporción en la franja siguiente. Porque pasaron la frontera de la edad, pero también indica que no "entró" público nuevo del primer sector etario. Probablemente porque los más chicos tienen experiencias sexuales reales o porque -lo más seguro- optan por no ver porno sino intercambiar entre ellos videos privados. Habrá que ver en los próximos años si este movimiento se acelera, porque dado que el resto de la torta permanece constante, implica que decrece el número real de visitantes, que hay un conjunto de personas que abandona el porno cada año.

Otro dato interesante es el promedio de edad por país. En la India es donde se registra el consumo "más joven", 29 años (cuando se promedia toda la torta). La Argentina es el segundo más "viejo": el promedio de edad de consumo de porno es 39 años. Dado que el que escribe no es sociólogo y no tiene más datos a mano, es difícil entender por qué. Pero si me permiten una hipótesis: se combinan una mayor represión mental con que, por retraso tecnológico, accedimos más tarde a Internet y su cornucopia de placeres vicarios. Los más viejos son los filipinos (40 años): es un territorio donde el porno está prohibido y solo acceden quienes tienen Internet, que suelen ser adultos en general, lo que podría confirmar la hipótesis argentina, de paso.

El descenso de visionado de porno entre los más jóvenes quizás marque una tendencia contra el género

El acceso creció un 8% desde celulares y decreció un 18% desde computadoras de escritorio. Casi todo el tráfico se da por los teléfonos, un 71% del total. ¿Por qué? Porque el porno es un consumo privado y el teléfono es mucho más "personal" que una PC a la que hay que borrarle el historial. Pero de paso, esto es consistente con el crecimiento constante del consumo de audiovisual a través de dispositivos móviles y, también cada vez más, de contenidos breves. El porno es, básicamente, contenido breve: como siempre, ver las tendencias en este campo es ver lo que pasa con "el otro" en general, pero antes.

Son notables las diferencias de búsquedas entre mujeres y hombres. Las tres categorías principales de búsqueda masculina son Japanese, MILF y Mature. Las femeninas, Lesbian, Threesome y Japanese. ¿Qué pasa aquí? Primero, "Lesbian" es siempre la categoría más buscada por las mujeres, desde que hace seis años PornHub empezara a publicar estos análisis. No implica que todas las mujeres que ven porno -o la mayoría de ellas, para ser consistente con los números- sean lesbianas, sino que buscan ver placer femenino casi exclusivamente. De allí "threesome" ("tríos"), donde o bien la mujer utiliza a dos hombres o bien son dos mujeres utilizando a un caballero. El término "utilizar", lo sé, puede ser polémico, pero sucede que en el porno cuenta solo el uso que cada persona hace o deja hacer -consensuado- de su cuerpo o los cuerpos ajenos. En general es lo único que cuenta (repito: no en el sexo, sino en el porno). Pero hay otro gráfico genial: cuánto más popular es una búsqueda entre mujeres respecto de los hombres. Término principal: "pussy licking" (cunnilingus, para traducirlo a un idioma más noble) es 251% más buscado por las mujeres que por los hombres. Y "Lesbian", sorpresa, un 151% más buscado por mujeres que por hombres. En el medio, amigos, hay algo aún más notable: "Solo male" (es decir, videos sexuales solo de hombres, sea masturbándose, sea teniendo sexo entre ellos) es visto un 197% más por mujeres que por hombres. Proporcionalmente, hay menos videos gays o "solo male" en PornHub que lésbicos, de tríos o de heterosexualidades varias. La asimetría consiste en que los hombres ven menos porno gay que las mujeres lésbico.

Lo que nos lleva a pensar que el futuro del porno (como el futuro de casi todo en estos tiempos, y eso, si las cosas salen bien, sería para festejar) pasa por lo que las mujeres buscan y quieren. Para cerrar, un dato: la pornostar más buscada en PornHub ha sido Stormy Daniels. Quizás el nombre les suene más allá del género y sí: es la señorita que acusa a Donald Trump de pagarle con dinero de campañas políticas, un desastre para el presidente de los EE.UU. Así que eso del poder femenino es mucho más que una expresión de deseos, una metáfora o corrección política demagógica: el sexo femenino está tomando conciencia de su poder. Nada mal.