Hace algunas semanas hablamos del fenómeno “Virtual Pay TV” en crecimiento en Estados Unidos. Se trata de aquellos servicios que, a través de la banda ancha y sin necesidad de tener una conexión de cable tradicional, ofrecen al espectador los contenidos de una cierta cantidad de proveedores por un pago mensual. No es lo mismo que el SVOD, que también tiene un fee mensual pero provee contenidos individuales en vez de una serie de señales de televisión. El VPTV tuvo un enorme crecimiento en el mercado estadounidense en el año en curso, un 50% respecto de 2016, pero hay que tener en cuenta que no era un mercado demasiado grande y, por eso mismo, las tasas porcentuales resultan demasiado grandes comparadas con el crecimiento del SVOD, que aumentó un 19%. Pero en una conferencia llevada a cabo por el Wall Street Journal el lunes en California, varios expositores mencionaron que el mercado para el “bundle” (los proveedores de esos servicios de VPTV) difícilmente pueda volverse una amenaza seria para el cable tradicional -incluso si está perdiendo público año a año- o, con más fuerza, frente al SVOD.

Cada uno de estos dispositivos permite el acceso a una cantidad limitada de contenidos

Las razones son dos. La primera, que estos servicios requieren una muy buena infraestructura de redes, o -para ser más precisos- un muy buen ancho de banda. Sin eso, la cosa no funciona del todo bien. Por eso es que penetran el mercado del entretenimiento, incluso con tasas aparentemente altas, en una proporción menor a lo que debería.

La otra razón es que cada “bundle” sólo ofrece una cantidad limitada -y a veces específica- de emisoras. El cable tradicional ofrece mucho más contenido por un precio razonable respecto de estos dispositivos. Y lo que los ejecutivos piensan es que, para que el mercado crezca, no sólo es necesario que la penetración de la banda ancha sea mucho mayor que la que actualmente es (contando, además, con que los anchos de banda deben crecer también y mucho, pero es algo que podría suceder con sólo ajustar la actual tecnología) sino a la cantidad limitada de alternativas.

Esto se contrapesa con otra noticia: hoy la mayoría del público norteamericano paga al menos tres servicios distintos para tener una buena alternativa de contenidos. Sobre todo en dos campos: deportes en vivo e infantiles. Pero incluso así, el usuario quiere menos “diversidad” de servicios, tener “menos” que le den más. Lo que permite pensar que el “bundle” es en realidad el paso previo a que el cable tradicional se vierta, definitivamente, en la web.