Uno de los mayores problemas que dejó el Covid para el universo del espectáculo es cómo hacer que el público deje sus hogares y pague una entrada. El desarrollo del streaming y el miedo generalizado ante la enfermedad son suficientes como para que el cine y el teatro tarden en recuperarse. Nadie, por lo demás, está seguro de que vuelvan al nivel de audiencias que tenían antes del estallido de la pandemia.

Aunque no parezca, por el tipo de experiencia, es más sencillo que esto ocurra en el teatro. Pero en el cine, la competencia de las plataformas -que en muchos casos, por lo menos durante 2021, estrenaron al mismo tiempo en pantallas chicas y grandes algunas de las películas más importantes- esto resulta más complicado. Un estudio dado a conocer en una nota de Variety revela que la pandemia no es el único factor: el precio de las entradas es otro.

El estudio, realizado sobre 2.500 casos de los EE.UU. por tres empresas (Quorum, que lo encargó, Cultique, consultora de marcas; y Fanthropology, una empresa de encuestas) revela que el 49% de las personas que fueron al menos una vez al cine por año antes de la pandemia no quieren volver a las salas. Hay más: de esta mitad, el 59% declara que no se siente segura en los cines, y un tercio (33%) que se sentirían más cómodos y podrían volver si fuera obligatorio presentar prueba de vacunación.

Del total, solo el 20% considera que la obligación de vacunarse es un ataque contra la libertad individual. Hay algunas buenas noticias: de los que no volvieron a los cines, solo el 16% dice que no lo volverá a hacer en el futuro. Pero hay otra razón por la cual no van: los precios tanto de los tickets como de los snacks que se consumen en las salas: el 65% de quienes no han vuelto colocan la cuestión económica en el centro.

Aquí es importante pensar que una entrada cinematográfica en los EE.UU. sale en promedio 11 dólares. En la Argentina, una entrada completa, sin descuentos, ronda los 700 pesos. Un abono a Netflix, por ejemplo, está alrededor de 12 dólares en los EE.UU. y poco más de 1000 pesos en la Argentina, y provee una cantidad importante de alternativas.

Si se tiene en cuenta que la mayoría de quienes disponen de plataformas tienen más de una, se deduce que el cine, en comparación, es demasiado caro: si una pareja ve dos películas en salas en un mes, paga dos abonos de plataformas con cientos de alternativas. Es probable que las "respuestas Covid" en realidad encubran lo que resulta básico: el cine se ha vuelto demasiado caro respecto del resto del audiovisual, algo que habría de suceder con o sin pandemia.

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