Hablamos mucho de la revolución digital y de cómo el paisaje del entretenimiento se ha revolucionado desde la llegada masiva de los servicios a la carta a la televisión y los dispositivos móviles. Es hora, entonces, de ponerle número a todo eso. En los Estados Unidos, que funciona siempre como testigo -las tendencias allí se reproducen luego en el resto del mundo- el entretenimiento hogareño implicó un negocio de US$25.000 millones durante 2019, lo que implicó un crecimiento interanual del 8,4%, según números de la consultora Digital Entertainment Group citada por Variety en una nota publicada ayer. Lo más interesante es que aún hay mucho margen de crecimiento; pero el número más importante es el de la participación de los servicios de streaming en esta torta: el 63% de ese gasto proviene de tal sector de la industria.

Cuando se habla de "entretenimiento hogareño" hay que tener en cuenta muchos elementos: televisión y radio tradicionales, uso de Internet, juegos, música y video en formatos físicos (el DVD y el Blu-Ray siguen siendo un negocio importante en casi todo el mundo, salvo en la Argentina), y los servicios a la carta. El crecimiento de estos últimos y que constituyan mucho más de la mitad de lo que se consume "en casa" implican que el cambio hacia esa manera de acceder a contenidos es irreversible y que, por consiguiente, todos los negocios asociados -desde la publicidad hasta el merchandising- deberán adoptar nuevas formas. Para ponerlo también en números: ese 63% implica unos US$15.900 millones, un crecimiento interanual para el on demand de más del 23% con respecto a las cifras de 2018. Y con los nuevos players en la cancha (de Apple y Disney a Warner y NBC), el mercado tenderá a crecer. Esto también tiene influencia en el consumo cultural en general y, especialmente, en el de cine en salas. No es ilógico comparar este crecimiento con la caída de 4,4% en la venta de tickets durante 2019 en los Estados Unidos, cuando en términos globales resultó un año récord con más de US$43.000 millones de taquilla.

En general, el negocio ha derivado en la multiplataforma: la mayoría de los consumidores estadounidenses está suscripto a un promedio de tres servicios (audiovisual o solo de música). Lo que deja, dadas las mejoras en el poder adquisitivo de ese país y la baja del desempleo a niveles históricos, un margen amplio para crecer. Para 2020 se espera también un crecimiento del home entertainment empujado por el video on demand, mientras el resto de los sectores se preguntan cómo adaptarse a la ola digital.

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