Nadie filma acciones como Kathryn Bigelow. Y nadie es lo hace buscando retratar toda la complejidad y la ambigüedad de una historia, sobre todo cuando se trata de un hecho real. Como sucedió con La hora más oscura, su relato sobre la cacería a Bin Laden, en Detroit: zona de conflicto narra un motín racial y un crimen sin dejar de mostrar, de manera prismática y precisa, el punto de vista de todos los actores. No por eso deja de tomar partido, pero no se lo impone al espectador. Por otro lado, sabe también que el cine, para fijar ideas, debe entretener, y logra que el relato, lleno de tensión y suspenso, se mantenga vivo hasta el final. Una película más importante de lo que parece.