Hoy se estrena en la Argentina -en rigor, cuando lea esto, ya se habrá estrenado- la película más esperada del año, Avengers-Endgame. Datos duros: el cuarto film de los Vengadores (curioso: el primero se llamó en la Argentina "Los Vengadores" nomás; ahora se usa la denominación de origen) ya quintuplicó, en ventas anticipadas, lo que vendió el anterior, Infinity War, que el año pasado se encaramó al tercer lugar de películas más vendedoras de la Historia -sin ajustar por inflación, claro- con u$s2.048 millones. Aunque el filme de Marvel- Disney (el Marvel Cinematic Universe, MCU) más recaudador en los EE.UU. es Black Panther, con más de u$s700 millones también en 2018. Las cifras marean: hasta hoy, la recaudación combinada de las 21 películas del MCU supera los u$s18.000 millones (dieciocho mil), y seis de ellas superaron los mil millones.

La pregunta es por qué. Hay una combinación de elementos que permite comprenderlo como producto industrial: altísimos presupuestos, marcas/personajes altamente conocidos y estellas o actores muy conocidos en los elencos. Casi ninguna de las películas carece de un ganador o nominado al Oscar (o Palma de Oro, que también abundan). Y, desde 2012, cuando Disney adquirió Marvel Studios, la fuerza de marketing del gigante del entretenimiento familiar. Hay que agregar que todas las películas tienen detrás al mismo equipo creativo (los productores Kevin Feige, Louis D'Espósito y la argentina Victoria Alonso) y que se insertan en una especie de "plan" a largo plazo. Por cierto, esto requiere un público que pueda relacionarse con estos filmes como se relacionó hace medio siglo con los cómics que les dieron origen. Esas revistas -tal fue la gran innovación de Marvel y su mente creativa, Stan Lee- mezclaban tramas y personajes de un título a otro de tal modo que a veces era difícil seguir de manera lineal una publicación. Pero fue -en parte sigue siendo, aunque hoy la tendencia es la de la novela gráfica- un enorme fresco de estilos, personajes e ideas fantásticas.

El origen de estas películas se ubica hace medio siglo y repite el esquema del cómic

Pero todo esto es solo una parte del asunto. ¿Cómo algo que tiene medio siglo, que pertenece al mejor momento del universo pop -entre los sesenta y los ochenta- de pronto se convierte en el mayor hype contemporáneo? La única respuesta posible es que el público ha determinado que la sala de cine es el hogar solo de lo fantástico. El resto de la imaginación, la más realista, la tiene en casa con la miríada de formas del entretenimiento audiovisual. Pero como el cine, por tamaño de pantalla, por volumen de sonido, es siempre más grande que la vida, solo puede ser habitado por seres en consonancia. Probablemente el universo Marvel, que va a seguir, sea el estadio final de una forma de cine que comenzó a gestarse cuando Peter Jackson filmó toda junta la saga de El Señor de los Anillos o Warner desarrolló los ocho filmes de Harry Potter: la fantasía larga en un universo autónomo al que queremos volver.