2020 no solo será recordado como "el año de la pandemia", sino también como el año que puso en negro sobre blanco la relación del universo digital con el entretenimiento audiovisual. Para traducir lo dicho al castellano: el año en el que el video on demand tomó definitivamente el centro de la escena. Esto se puede ver de dos maneras: como una de las consecuencias de la intermitente cuarentena global o como un proceso que, de cualquier manera, iba a suceder.

La frase más repetida en estos meses es "la pandemia aceleró los tiempos" y es eso mismo: esto iba a pasar, solo que un poco más tarde. A tal punto que uno de los eventos más importantes del Festival de Venecia, en desarrollo hasta el próximo fin de semana con toda clase de protocolos, fue un panel llamado Diverse, Independent and Sustainable: Building European VOD ("Diverso, independiente y sustentable: construir el Video On Demand europeo") que, como corresponde, se emitió en el canal digital de la muestra.

Conclusiones: Netflix no lo es todo. Lo fue, pero solo porque era el único operador del sistema. Hoy tiene una competencia enorme. Pero hay otra conclusión importante: el cambio de cable a SVOD o VOD (la diferencia de una letra pesa: es la que existe entre Netflix y YouTube) va a llevar mucho más tiempo en Europa -y lo mismo puede decirse de América Latina- porque aún pesan los contenidos en vivo, especialmente los deportes. Así, son capitales los tratos con las redes tradicionales, con el cable, etcétera, para lograr la penetración en hogares. En los EE.UU., el punto de equilibrio entre hogares que reciben solo streaming y quienes aún utilizan cable tradicional está a un paso; en Europa, se calcula que eso sucederá -con suerte- en 2024. Pero depende de dos factores clave.

El primero: ¿cuántas plataformas de streaming puede adquirir un usuario? En otros términos: ¿cuánto está dispuesto a gastar? El segundo: ¿Qué espacio hay para la competencia, incluso si recién está comenzando? Para la primera pregunta no hay demasiadas respuestas, pero el hecho de que surjan plataformas como Peacock -de NBCUniversal- que opta por ser premium pero con publicidad marca una pauta posible. Para el segundo, lo importante son los nichos. El panel concluyó que los nuevos sitios comprendieron que deben especificarse.

Dejaron de mirar solo los catálogos de los grandes estudios para encontrar los contenidos "conocidos" y de nombre que podían derivar tráfico para concentrarse en los catálogos, en clásicos, en contenidos específicos. Es decir, generar un modelo que se asemeje, vía streaming, al que hoy tiene el cable. Y allí es donde cobran peso los productores audiovisuales alternativos. A eso se apuesta en Europa, donde no tallan (tanto) los grandes estudios de Hollywood y sus plataformas.

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Leonardo Desposito

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