ROTTERDAM, PAÍSES BAJOS - ENVIADO ESPECIAL. El Festival Internacional de cine de Rotterdam (IFFR), cuya 48° edición culminó ayer, tiene la particularidad de ser, también, un evento que transforma la ciudad anfitriona (dada la extensión de Holanda y los excelentes medios de transporte público, casi podría decirse que el país). El número de casi 330.000 tickets de admisión vendidos es ciertamente llamativo. Los 2405 profesionales de los distintos sectores de la industria que participaron confirman, además, que este lugar de encuentro, trabajo y pensamiento tan importante para el cine (sobre todo independiente) de todo el mundo, sigue activo y pensando en el presente y en el futuro.

La directora china Zhu Shengze se llevó el premio mayor al recibir el Tiger Award por su película Present.Perfect (coproducción entre Estados Unidos y Hong Kong). Por su parte, Ena Sendijarevi obtuvo el premio especial del jurado por Take Me Somewhere Nice (coproducción entre Holanda y Bosnia). Estos premios no sólo son los más prestigiosos del IFFR sino que importan un espaldarazo muy concreto para las películas galardonados: el principal está conformado por una suma de 40.000 euros y la mención de 10.000 euros, a repartir entre director y productor.

El voto del público consagró a la demagógica suma de golpes bajos Capharnaüm, de Nadine Labaki (para darse una idea de por dónde viene el argumento: un niño hace juicio a sus padres por haberlo traído a un mundo como esteà). Esta película, que tuvo su estreno mundial en el Festival de Cannes pronto podrá verse en nuestro país como Cafarnaúm: la ciudad olvidada, se llevó algo más que el reconocimiento del público holandés, ya que la votación está auspiciada por un banco que le otorgó la suma de 10.000 euros. El VPRO Big Screen Award fue para la sueca Transnistra, de Anna Eborn (este premio es muy relevante ya que se otorgaron 30.000 euros, la mitad de los cuales son para el lanzamiento comercial de la película y el resto para un nuevo proyecto de la directora; además garantiza el estreno en salas en Holanda y su posterior difusión en la televisión pública). Más allá de los detalles y merecimientos, puede advertirse que, muy a tono con los tiempos que corren, la mayoría de los premios más importantes fueron para directoras mujeres.

Así, en la sección Bright Future (con foco en "jóvenes promesas") el premio a la mejor ópera prima fue para Aya Koretzky y su A volta ao mundo quando tinhas 30 anos. El jurado de Bright Future hizo una especial mención de Historia de mi nombre, de Karin Cuyul. En lo que a nuestro país respecta, cabe destacar que La Flor (Parte 2), de Mariano Llinás se llevó el premio de la audiencia del Hubert Bals Fund Audience. La programación de la gran obra de Llinás fue ciertamente particular ya que, aun cuando el director siempre se encargó de destacar que se trata de una sola película, cada parte formó parte de una sección distinta y, de hecho, el premio fue para una parte en concreto (aquella de los espías rusos, perfecta para la sección The spying thing).

El director del Festival, Bero Beyer. destacó que estos cineastas no sólo demuestran que el cine independiente está vivito y coleando, sino que son capaces de explorar nuevos territorios cinemáticos. Por ser ello así, agradeció su coraje y pasión.

En lo que hace a los premios no oficiales, la crítica internacional, representada por FIPRESCI reconoció la película End of Season, de Elmar Imanov y el KNF Award (otorgado por los periodistas cinematográficos holandeses) fue para la coproducción en la que participa Argentina Tarde para morir joven, dirigida por la realizadora chilena Dominga Sotomayor. Además, Last Night I Saw You Smiling, de Kavich Neang ganó el premio NETPAC a la mejor película asiática con premier en el festival y el jurado joven del IFFR galardonó con justicia esa hermosa película que en nuestro país nunca podremos ver en cine (y que está disponible en Netflix) Lazzaro felice, de Alice Rohrwacher. Filipe Martins obtuvo el premio Voices por Casa de vidro y Kodak, de Andrew Norman Wilson, el premio Found Footage.

Por último, sólo queda destacar que en CineMart, el mercado de coproducción que va por su 36° edición y que se lleva adelante simultáneamente con el festival (termina un par de días antes), el argentino Mateo Bendesky obtuvo un reconocimiento muy importante. El director, cuya ópera prima Los miembros de la familia tendrá pronto su premier internacional en la Berlinale, recibirá un apoyo de 6000 euros para su nuevo proyecto, La fiebre. El sólo hecho de formar parte de la selección es un premio en sí mismo (se eligen sólo 16 proyectos de todo el mundo); pero estar entre uno de los 4 elegidos para este apoyo en esta etapa larval de una película es algo que justifica el orgullo y la emoción demostradas por Bendesky al recibir la noticia del galardón.