Gene Hackman y su esposa fueron encontrados muertos en su casa de Nuevo México

Las autoridades hallaron sin vida al actor y su esposa, Betsy Arakawa, en su residencia de Santa Fe. La investigación sigue abierta, aunque no se sospecha de un crimen

El actor Gene Hackman, ganador de dos premios Oscar y considerado una de las grandes figuras del cine estadounidense, fue encontrado muerto junto a su esposa, Betsy Arakawa, en su casa de Santa Fe, Nuevo México. Según informó la Oficina del Sheriff del condado, el hallazgo se produjo luego de que un vecino expresara su preocupación por la pareja y solicitara una verificación de bienestar.

Hackman, de 95 años, y Arakawa, de 64, fueron hallados sin signos vitales dentro de la vivienda junto a uno de sus perros, un pastor alemán. Otros dos perros en la casa estaban en buen estado de salud, según detallaron las autoridades.

Circunstancias sospechosas, pero sin indicios de crimen

Los agentes que ingresaron a la propiedad encontraron el cuerpo del actor en el suelo, cerca de la cocina, mientras que su esposa yacía en el baño con un caloventor cerca de su cabeza y un frasco de medicamentos abierto en el mostrador. A pesar de que la escena presentó elementos que las autoridades calificaron como "sospechosos", el sheriff Adan Mendoza aseguró que no hay indicios de que haya ocurrido un homicidio.

El informe preliminar no halló signos de entrada forzada ni de robo, y tampoco se detectaron fugas de monóxido de carbono o gas natural en la vivienda, lo que descarta una intoxicación accidental por estas sustancias. No obstante, la Oficina del Médico Forense del estado de Nuevo México indicó que los informes finales con la causa de muerte podrían demorar entre cuatro y seis semanas.

Un adiós inesperado a una leyenda del cine

Hackman fue una de las figuras más emblemáticas de Hollywood. Con una carrera que abarcó más de cuatro décadas, brilló en clásicos como The French Connection (1971), donde encarnó al rudo detective Popeye Doyle, y Unforgiven (1992), en la que interpretó al despiadado sheriff Little Bill Daggett. Su capacidad para dotar de profundidad a personajes de autoridad o villanos lo convirtió en un actor de referencia.

Aunque se retiró de la actuación en 2004, Hackman mantuvo una presencia respetada en la industria. Su último papel en el cine fue en Bienvenido a Mooseport (2004), tras lo cual decidió alejarse del mundo del espectáculo y llevar una vida tranquila en Santa Fe junto a Arakawa, con quien estaba casado desde 1991.

 

Gene Hackman y su esposa fueron encontrados muertos en su casa de Nuevo México
Gene Hackman y su esposa fueron encontrados muertos en su casa de Nuevo México

Homenajes de la industria cinematográfica

La noticia de su muerte provocó una ola de mensajes de despedida por parte de colegas y admiradores. Francis Ford Coppola, quien dirigió a Hackman en The Conversation (1974), escribió: "La pérdida de un gran artista siempre es motivo de duelo y celebración. Gene Hackman fue un actor inspirador y magnífico en su complejidad".

El actor George Takei, por su parte, lo describió como "uno de los verdaderos gigantes de la pantalla" y destacó su capacidad para interpretar a cualquier personaje con una autenticidad única. Edgar Wright, director de Baby Driver, lo calificó simplemente como "el más grande".

Un legado imborrable

Nacido en 1930, Hackman tuvo un camino difícil hasta llegar a la cima de Hollywood. Antes de encontrar su lugar en la industria, sirvió en la Marina, trabajó como camionero y portero, y compartió departamento con Dustin Hoffman en sus años de lucha en Nueva York. Su gran oportunidad llegó en 1967 con Bonnie and Clyde, donde interpretó al hermano del personaje de Warren Beatty, un papel que le valió su primera nominación al Oscar.

Desde entonces, construyó una carrera llena de personajes inolvidables, desde el carismático Lex Luthor en Superman (1978) hasta el implacable líder militar en Crimson Tide (1995). Su talento le valió dos premios Oscar y el reconocimiento de críticos y espectadores.

Ahora, el cine se despide de un actor que supo dotar a cada uno de sus personajes de una humanidad única, dejando una marca imborrable en la historia del séptimo arte.

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