Cuando entramos a ver las encuestas sobre mejores y peores directores de cine de la historia, se nota un fuerte sesgo estadounidense. Sobre todo en la segunda categoría, quizás porque las películas malas de los EE.UU. han tenido distribución de algún modo fuera de su país de origen y las pésimas producciones de otros territorios, no o no tanto. En la Argentina sobran ejemplos de discapacitados fílmicos, pero no vamos a generar aquí polémicas al respecto. Después de todo, para cada película hay un fan y un odiador, sea Plan 9 del espacio exterior o El Ciudadano (en el segundo caso, la destrozaron nada menos que Borges y Sartre, aunque el primero se retractó tres décadas más tarde). Cuando revisamos cine erótico o pornográfico, que siempre fue un género marginal y cuyos problemas de producción y presupuesto son notables, eso crece (también pasa con el horror, aunque siempre resultó más redituable porque llegó a públicos más amplios). Mirando nuestro sitio de cabecera Eroticage.net, encontramos un realizador que tiene una cantidad de récords increíbles: el italiano Bruno Mattei o Bruno de Mattei, a quien podemos colocar en los primeros puestos para la carrera de peor cineasta del universo.

El hombre nació en Italia en 1931 y murió en 2007. Entre 1970 y su muerte (filmó casi hasta el final de su vida) realizó casi sesenta películas y alguna miniserie televisiva. Usó una cantidad imposible de seudónimos: se llamó Vincent Dawn, David Hunt, Pierre Le Blanc, Martin Miller, William Snyder, Herik Montgomery, Frank Klox, David Graham, Bob Hunter, Gilbert Roussel, Stefan Oblowsky, George Smith, Jimmy Matthews y Jordan Matthews. Probablemente fuera una estrategia comercial, o quizás para despistar acreedores y ex mujeres, vaya uno a saber. Este escriba buscó algún otro realizador de films de explotación con tantos seudónimos (algo frecuente porque después uno quiere entrar a la industria "seria" y prefiere que no lo reconozcan por sus pecados) y no encontró. De todos modos, los más usados son Vincent Dawn y Pierre Le Blanc. El primero, para películas de acción y terror, que eligió por el filme de George Romero Dawn of the Dead. El segundo, sobre todo para sus películas porno, soft-porno y eróticas. Mattei era usual en los "documentales", que son los que mejor expresan su capacidad (?) como cineasta.

En Eroticage se puede ver Sesso perverso, una película de 1979 planteada como una cabalgata seudo documental a la manera de Mondo cane por el universo de las perversiones sexuales. Si creen que estas imágenes van a estimular su libido o a despertar zonas ocultas de vuestras psiquis, vayan descartando la esperanza. Sesso... -también distribuida como Libidomania o como Le notte porno nel mondo- muestra la fulgurante impericia de Mattei para poner la cámara en alguna parte que nos permita entender lo que sucede. Hay cosas extrañas: como compró algunos documentales (seudo documentales, en realidad) rodados con nativos de Oceanía, incluía desnudos y escenas "escabrosas" de ellos con un comentario en off que las vuelve incomprensibles. Cuando toca temas como la necrofilia y la coprofilia, hace cosas extrañas. En el primer caso, un señor que le pide a una señorita que se desnude y se meta en un ataúd mientras la vela. No, no pasa nada. En el segundo, menciona el término y muestra el interior recién utilizado de tazas de inodoro. En todo caso, la efectividad de esos breves planos de producto intestinal logran algún efecto (repulsivo). Incluye entre las perversiones tremendas el sexo anal y la homosexualidad. Recordemos que el hombre tenía entonces 48 años, y entonces los cuarenta eran nuestros setenta. Hombre grande...

Una cosa interesante es que Mattei tenía buen ojo para los cuerpos femeninos: en general son señoras y señoritas enjundiosas con bastantes curvas. Claro que tampoco podemos exagerar: en las producciones realizadas en los últimos años, todas ellas para video directo, la marca de la delgadez alluso nostro es bastante visible, sobre todo en su díptico erótico-melodramático Belle da Morire. Al respecto, unas palabras sobre la trama: en un club de strip-tease llevado adelante por un tipo inescrupuloso que obliga a sus empleadas a ejercer la prostitución, la estrella se suicida y las chicas entonces van a por el título de reina del cabarulo. Llega una que parece pasarles el trapo a todas no solo bailando en la barra vertical de acero sino también en la barra vertical... bueno, ustedes captan la idea. Pero eso es también un motivo de venganza. Hay al menos una historia, pero los planos de lágrimas hechas con vaselina son tan notorios que uno se pregunta si Mattei, además de no tener idea de cómo montar dos planos (aunque sí de recorrer con la cámara el cuerpo de una señorita), no sería un poco corto de vista. La segunda parte tiene una secuencia de títulos con dos chicas jugando en el caño alternativamente que recuerda lo peor de la TV argentina de los años noventa.

Entre los títulos de Mattei (filmados sobre todo como Dawn) aparecen dos notables: Tiburón 5 y Terminator 2. En el primero sí hay un tiburón. En el segundo, un monstruo marino que asuela Venecia. No, no hay viaje en el tiempo ni nada por el estilo, aunque sí desnudos. No se sabe por qué se llama Terminator 2 (es su título original aunque en el resto del mundo se vio como Shocking Dark. Tiene varias versiones propias de Rambo, una de ellas se llama Serpiente Sam, Nacido para luchar, que deja a la saga Extermineitors a la altura de Apocalypse Now. Y aquí vimos su erótica Calígua y Mesalina (imaginan por dónde va). En realidad copió e hizo de todo: no hay género que no haya tocado aunque, da la impresión, sin lavarse las manos.

De todos modos, tiene méritos. Por ejemplo, lograr el primer gran éxito internacional de Illona Staller aka Cicciolina, Cicciolina amore mio, que termina con una canción en inglés de Gianni Marchetti llamada "If you got the time" y que se convirtió en hit europeo con su ritmo beat (sí, "beat", pueden levantar las sotas del piso, hay más de tres) y que sí es erótica (Staller es una joven "liberal" y bastante simpática) pero no pornográfica (está enterita en YouTube, queridos voyeurs). Entre otras cosas, a Mattei hay que respetarle la pasión: sin entender absolutamente nada de cine, lo intentaba todo y lo hizo todo. Y nunca perdió dinero en un negocio donde todo es inseguro. En el fondo, no se puede menos que quererlo.

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