Tarantino y el western contra la corrección política

La octava película de Quentin Tarantino en cierto sentido, es un western, por la ambientación y los arquetipos. Luego, es una especie de sátira despiadada contra ciertas formas del autoritarismo. Y en gran medida, es la remake en otra clave de la obra maestra de John Carpenter El enigma de otro mundo (que era ya la remake de otra gran película de Howard Hawks). Tarantino vuelve a torcer y retorcer el espacio y la tensión gracias no solo a un sólido trabajo con actores y diálogos (Tarantino es el mejor escritor de cuentos que tiene el cine reciente, y sabe filmarlos), sino que, además, va contra cualquier corrección política a reglamento. Sábado a las 21,10, por MaxPrime.

El talentoso señor Ripley

No faltan grandes adaptaciones de la obra de Patricia Highsmith (Chabrol hizo La ceremonia, y Hitchcock la obra maestra absoluta Extraños en un tren), pero esta versión de Anthony Minghella no desmerece tal nobles antecedentes. Más un melodrama sobre la identidad (sexual y general) que un fi lme policial puro y duro, el realizador británico logra crear un clima de decadencia y peligro a través de cierto lujo. Los trabajos de los actores (elencazo, con Matt Damon y Jude Law a la cabeza) sostienen una trama laberíntica puesta en escena con enorme precisión. Va el viernes a las 22 por Fox Classics.

Spielberg

Quien esto escribe -modestamente- escribió un libro sobre Spielberg y este documental fue una buena fuente. Pero no lo recomienda por eso, sino porque la película, de algún modo, también es una ficción spielberguiana donde el realizador crea una ligazón entre sus filmes y su propia vida que parece (o más que parece) una ficción que él mismo cree. Como sucede con la gente exitosa, no habla de sus fracasos o de las películas con problemas (Al fi lo de la realidad, dos muertos) y casi parece un cuento de hadas en cierto sentido. Otro sí: una gran lección de técnica cinematográfica. Jueves, 22, Max.

El bueno, el malo y el loco

■ No se pierdan esta película, por favor. Producción de Corea del Sur, es una especie de spaghetti western en la Manchuria de los años 30, con un montón de personajes detrás del mapa de un tesoro. Hay trenes, momentos espectaculares, tiros, peleas, humor desaforado, melodrama, lujo, precisión narrativa, diversión constante, y además -como si no alcanzara con todo lo que decimos- una trama laberíntica (pero comprensible) que recuerda las mejores novelas de aventuras, el espíritu de los Salgari y los Stevenson. Repetimos, imperdible.