Los avatares de la corrección política y la representación de minorías causaron un nuevo cambio en los proyectos audiovisuales de Hollywood ayer, cuando la actriz Halle Berry renunció a realizar un filme en el que debía interpretar a una mujer en su tránsito a convertirse en hombre transgénero. Tras anunciar en una entrevista que tal era el proyecto en el que estaba abocada y que probablemente fuera su próxima película, los representantes de diferentes colectivos que representan a minorías sexuales atacaron su decisión en redes sociales. Como resultado, Berry abandonó el proyecto.

En la entrevista realizada el pasado viernes vía Instagram, la actriz explicó que se trataba de "una mujer en transición a ser un hombre. Es un personaje que me encanta y que podría hacer". Agregó que además deseaba sumergirse en "ese mundo", refiriéndose a la comunidad trans. Es probable que esa manera de hablar ("ese mundo") haya sido el detonante de las críticas.

El lunes, Berry se disculpó con un comunicado en redes sociales y expresó que "como mujer heterosexual, comprendo ahora que no debí considerar la posibilidad de interpretar ese rol; la comunidad transgénero debería tener el derecho innegable de contar sus propias historias". Y agregó que "estoy agradecida por la guía y la conversación crítica en los días pasados, y continuaré escuchando, educándome y aprendiendo a partir de este error".

El asunto fue aprovechado por los productores del documental de Netflix Disclosure, donde se habla de las consecuencias que tiene fuera de la pantalla que la comunidad transgénero sea representada por actores que no forman parte de ella. Simplemente, le recomendaron a Berry ver la película. Lo mismo hizo GLAAD, una ONG que defiende los derechos de las minorías sexuales, luego de expresar en Twitter su satisfacción por la renuncia de Berry al papel.

El asunto es bastante complejo. Es cierto que las minorías sexuales no están proporcionalmente representadas en el entretenimiento masivo de los Estados Unidos y que tal estado de cosas está bajo serio y justo escrutinio en los últimos años. Pero el criterio respecto de qué roles debería aceptar un actor termina quebrando el pacto que cualquier espectador establece con la ficción. Cabe preguntarse si el hecho de que una estrella que no pertenece a una minoría represente el rol de uno de sus integrantes no genera mayor conciencia en quienes aún son ajenos a la cuestión. Variety, que desarrolló la noticia, hizo constar que, en 2018, Scarlett Johansson enfrentó el mismo tipo de críticas por su de interpretar a alguien transgénero en el proyecto Rub & Tug. Johansson debió, finalmente, abandonar el papel.

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