Hagamos un poco de futurología, ahora que los grandes estudios de Hollywood están anunciando sus producciones más importantes para 2019. Cuando se revisa la lista de “lo más esperado”, el lector se encuentra con casi ningún filme completamente original. Secuelas, relanzamientos, nuevas versiones, etcétera: sobre eso girará el box-office planetario el próximo año, que todo el mundo espera como récord -pero esto, amigos, es siempre una presunción demasiado grande. Veamos un ejemplo: Disney lanzará no dos sino tres películas basadas en previos clásicos animados: Dumbo -dirigida por Tim Burton-, El Rey León -Jon Favreau-, y Aladdin -Rob Marshall. Aquí aprovecha sus propias marcas, redorando de paso el copyright sobre cada personaje. Salvo El Rey -que sí es una animación, solo que “hiperrealista”, como El Libro de la Selva-, se trata de filmes “con actores”. Luego, por el lado de Pixar, se anuncia Toy Story 4; por el lado animado puramente Disney, Frozen 2 y, por último, el noveno episodio de Star Wars, con el regreso a la dirección de J.J. Abrams. Más -esto es central- las dos películas Marvel: el final de Los Vengadores -Endgame y, en marzo, Capitana Marvel. De todas las películas mencionadas, la única “original”, si estiramos un poco el término.


DreamWorks tiene la tercera entrega de la muy buena serie Cómo entrenar a tu dragón, Paramount presentará una remake de Cementerio de animales, más -esta sí es original, aunque relacionada con el éxito de Bohemian Rhapsody- Rocketman, la biografía de Elton John. Y Sony presentará una nueva Men in Black con agentes interpretados por Chris Hemsworth y Tessa Thompson (que ya trabajaron juntos, con mucha química, en Thor-Ragnarok como Thor y Valkyrie) más otra original: Once upon a time in Hollywood, la nueva película de Quentin Tarantino (que puede considerarse una marca por sí mismo) sobre el asesinato de Sharon Tate. Y Fox tiene en gateras una ultra producción de los X-Men: Dark Phoenix, con Jennifer Lawrence, James McAvoy, Michael Fassbender y Sophie Turner (más la demorada New Mutants, parte de ese universo filmico). Y Lionsgate, gran casa pero no gran estudio, relanzará -sin Guillermo del Toro en la dirección- la serie Hellboy con nuevo elenco.

Warner tiene La gran aventura Lego 2 y Shazam!, que está en el mismo nivel que Capitana...: forma parte del grupo de filmes de superhéroes de DC -actualmente en cartel anda Aquaman- pero no es secuela ni precuela; como no lo es Joker, la historia del Guasón, dirigida por Todd Phillips (¿Qué pasó ayer?, Todo un parto). Hay que sumar Pokémon-Detective Pikachu, actores más animación digital más Ryan Reynolds a lo Deadpool pero haciendo la voz del bichejo amarillo. Y la apuesta Gozilla-Rey de los Monstruos, continuación (más o menos) del filme de 2015, relacionado (más o menos) con Kong, la Isla Calavera, más la segunda parte de It, otra vez bajo dirección del argentino Andy Muschietti. Como se ve, nada de creación de marcas nuevas por aquí. Universal apuesta ya en enero con Glass, que es parte de la saga -un poco accidental- de M. Night Shyamalan que comenzó con El protegido y siguió con Fragmentado. Esta vez los superhéroes/supervillanos realistas del director se unen en un solo filme. Y antes de fin de año se espera Spider-Man: Far from home, segunda película del superhéroe arácnido personificado por Tom Holland (así que en Avengers debería volver a la vida, como tantos otros personajes “muertos” cuyos actores tienen contrato por diez años más).

Son solo ejemplos, pero importantes: se trata de las películas de mayor presupuesto y mayor peso en la distribución. Y, como sucede con cada vez más fecuencia en estos casos, se apuesta a lo seguro ciento por ciento. Es simple: un tanque sale carísimo e instalar una marca, un “de qué se trata” para un producto nuevo es una apuesta de riesgo demasiado grande. Por eso es que “lo más anticipado” es, también, “aquello que todos sabemos más o menos de qué se trata”. La dinámica de los géneros cinematográficos en el Hollywood de oro funcionaba parecido, pero entonces no había on demand e Internet que compitieran con muchísima fuerza (y bolsillos gigantescos) con las pantallas grandes. 2019, de todos modos, presenta una cantidad de franquicias insólita, por encima del estándar. Habrá que ver si todas rinden o si la saturación también llega a este campo. Como dijo William Goldman, premiado guionista, brillante humorista y recientemente fallecido, en realidad en Hollywood “nadie sabe nada”.

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