Una de las preguntas más importantes es cómo quedará el negocio internacional del cine tras la pandemia, después de más de un siglo de funcionamiento ininterrumpido y crecimiento. Todos los ojos están puestos en el molde básico de la industria: los Estados Unidos, porque lo que sucede allí, tarde o temprano, se replica en el resto del globo. No por nada inventaron el negocio y el cine tal cual lo conocemos. La cuestión es simple: si hasta la aparición del virus una película era exitosa a partir de la recuperación de su inversión en el mercado norteamericano, hoy eso es debatible.

Las películas se estrenan en ese mercado con 25% de salas cerradas. La mayoría, con aforo reducido. Y el lanzamiento suele ser híbrido: al mismo tiempo en las pantallas y en alguna plataforma de streaming. Cuando no es así, el filme se libera para SVOD no más de seis semanas después. Y las plataformas no liberan los números de acceso real a las películas. La pregunta es si, así las cosas, sigue siendo sostenible el modelo de filmes-espectáculo de presupuestos superiores a los 200 millones de dólares (sin contar lanzamiento, a veces igual o superior al de la producción).

Variety publicó una nota con datos importantes. En las últimas dos semanas, hubo buenos indicadores en el mercado local estadounidense con dos películas de terror "aptas para todo público" y de franquicia. Una fue Un lugar en silencio 2, que obtuvo 58 millones de dólares en cuatro días y sumó 19 en su segunda semana; la otra, El conjuro 3, con 24 millones, en primera. Hay una diferencia sustancial entre las dos películas: Un lugar... fue el primer estreno exclusivo en cines en ocho meses, y aunque irá a SVOD, no lo hará inmediatamente. El Conjuro... se estrenó al mismo tiempo en HBO Max. Hay una tercera competidora, Cruella, que sumó en segunda semana 12 millones y un acumulado de 44 millones. Es un tercer modelo: se estrenó en Disney+ con precio diferencial (30 dólares en los EE.UU., 1050 pesos en la Argentina). Pero nadie sabe cuánta gente vio la últimas dos, realmente, en plataformas. Todas estas películas tienen presupuestos de entre 100 y 150 millones de dólares.

Estos números dejan demasiadas preguntas sin responder. ¿Qué clase de películas aún irá a ver el público a un cine, sin tener en cuenta el miedo a la enfermedad? ¿Cuánto deberían salir para que el negocio siga funcionando? ¿Cuánto del negocio se ha desplazado definitivamente a las plataformas? Lo que ha comenzado es, en definitiva, la reconfiguración definitiva del medio dominante del arte popular durante casi 130 años, que además queda (vean los nombres de las empresas) en muy pocas manos.

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