Una de las pruebas de fuego para el cine en las últimas semanas fue el estreno en mercados gigantes como China, Corea del Sur y Rusia de Rápidos y Furiosos 9, uno de los megatanques postergados en todo el globo por la pandemia. Se esperaba que la película sumara en su primer fin de semana en esos mercados algo cercano a los 200 millones de dólares. Solo en China, logró recaudar 137. Pero la caída en segunda semana fue fenomenal: de esa cifra a poco más de 20 millones.

No necesariamente por la competencia: este fin de semana se estrenó en ese país Un lugar en silencio 2, otro tanque postergado, que en los EEUU. logró 58 millones de dólares en cuatro días, una cifra notable si se tiene en cuenta que la primera película de esta serie creada por el también actor John Krasinski había recaudado poco menos de 40 millones en su estreno. Pero en China, el debut quedó en 15 millones, cuando su primera parte había recaudado en estreno 17,7 millones. Aunque el segundo lugar de este fin de semana en el ex Imperio del Medio fue para una animación japonesa (una película de la serie Doraemon, que recaudó 16,3 millones), basta ver el resto de la lista de filmes más recaudadores para entender qué sucede.

Durante el cierre de cines en China se generó un enorme reflujo nacionalista. Así, cuando las salas volvieron a abrirse (y hay que recordar que entre el 10 y el 20% de los cines cerraron definitivamente por la crisis económica, desatando un nuevo movimiento de concentración), las películas chinas de gran presupuesto acapararon la atención de los espectadores. Al punto de que ciertos espectáculos pensados específicamente para ese mercado (por ejemplo y central, Mulan, de Disney) resultaron muy por debajo de las expectativas que se había puesto en ellos.

Sin embargo, los restrenos en China de Avatar y Avengers-Endgame, globos de prueba para poner a punto a las audiencias y los sistemas, resultaron muy buenos (de hecho, la primera volvió a quedar gracias al restreno como primera en el box office de todos los tiempos global no actualizado por inflación). Es decir, allí funcionó la "instalación de marca" previa a este reflujo nacionalista cuyo costado más exitoso consiste en que las películas más taquilleras en lo que va de 2021, con cifras por encima de los 600 millones de dólares de ingreso neto, son chinas. Hollywood se enfrenta, pues, a un problema: rearmar su estrategia de "ultramar" mientras tiene un segundo frente abierto: la experiencia del streaming sustituyendo gran parte de la experiencia en salas.

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