Era obvio que no de los primeros proyectos "nuevos" a filmarse en Hollywood era una película sobre el Covid-19. Lo que no era nada obvio era que en cinco días el sindicato de actores de la pantalla (SAG-AFTRA, por siglas americanas) prohibiera, primero, y permitiera, después, a sus afiliados trabajar en la producción. La película se llama -llamará- Songbird y comienza a filmarse en breve, después de haber asegurado su financiación en el último Mercado de Cannes, realizado de manera on line a fines de junio.

La historia es divertida por sí misma. El pasado 8 de mayo, el director, productor y guionista norteamericano Michael Bay (el experto en explosiones que nos diera la saga Transformers, la imposible Pearl Harbor y la exitosa y patriotera Armageddon) anunció la realización del filme ni bien se permitiera regresar al trabajo en Hollywood. Sería -sera- una producción con presupuesto bajo (para los Estados Unidos, significa menos de u$ 30 millones, cifra inalcanzable fuera de ese país) y la historia se ubicaría dos años en el futuro, con el Covid aún vivo y mutando. Se supone que será un thriller de acción y suspenso con elementos de ciencia ficción. SAG-AFTRA emitió la semana pasada la orden de no trabajar en la película bajo pena de sanciones. Citó dos razones: la primera, que los productores no habían completado los trámites para adherir al convenio colectivo de trabajo del enormemente poderoso sindicato. La segunda, que no parecían respetar a rajatabla los protocolos de bioseguridad necesarios para arrancar la producción.

Sin embargo, el pasado sábado el mismo sindicato dio a conocer que permitía la producción y que todo intérprete era libre de trabajar en ella. Lo que subyace detrás de esta pequeña comedia de prohibiciones y permisos es una forma un poco retorcida de la corrección política. Que sea "demasiado temprano" para hacer una película sobre la pandemia, y que permitir esa producción conllevase descrédito para sus intérpretes y, por extensión, el resto de la comunidad de actuación audiovisual en ese país. Sin embargo, nadie explicó aún por qué, en pocos días, la medida fue revista y descartada. Los productores, por su parte, no comentaron ni la orden de "no trabajar" ni la revisión de la medida. Algo raro en una industria donde todo genera un discurso. El último trabajo de Bay como director fue la producción de Netflix -firma con la que tiene un jugoso contrato por contenidos- Escuadrón 6, protagonizado por Ryan Reynolds y Mélanie Laurent, entre otros.

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