Esta semana podría haberse anunciado la venta de The Weinstein Co., la productora cinematográfica en problemas gigantes tras las denuncias de abuso sexual contra uno de sus dueños, Harvey Weinstein. La companía que iba a comprarla esta vinculada con grupos de defensa de los derechos de las mujeres y habría "lavado" la imagen de la firma. Pero el fiscal general de Nueva York, Eric Schneiderman, frenó el trato al iniciar una acción de derechos civiles. El motivo: quien habría de ocupar el cargo de CEO de la nueva TWC sería David Glasser, quien ya trabaja en la compañía. El problema consiste en que las denuncias contra Weinstein también implican a muchos ejecutivos, como el propio Glasser, quienes sabían del comportamiento del magnate pero callaron o, directamente, encubrieron.

Todos los ejecutivos de la fi rma están sospechados de encubrir los abusos

La compra de la compañía sería por u$s500 millones, lo que incluye hacerse cargo de u$s225 millones en deudas de la empresa. La compra la negoció María Contreras-Sweet, como representante de un pool de compañías. Pero tras la acción legal, las negociaciones se detuvieron y esto pone en peligro toda la operación. El problema de TWC es que no alcanza con cambiar a los ejecutivos o expulsar a Weinstein por el comportamiento de todos los empleados de rango alto en el "muro de silencio" alrededor del magnate. Para que el negocio funcione debe recobrar su credibilidad, Además, hay otro problema: es necesario un fondo de dinero para compensar a las víctimas, y se calcula que rondaría los u$s50 millones. La oficina de Schneiderman teme que los seguros de la compañía carezcan de esa cantidad de dinero.