Paterson es un tipo joven, un colectivero que trabaja en un suburbio de Nueva Jersey llamado Paterson, como él. Tiene una rutina, tiene un perro, toma una cerveza, ama a Laura, su pareja, que desea una vida un poco diferente. Tienen en común el amor mutuo.

Paterson, además, escribe poesía en un cuaderno y es un buen poeta. Con estos elementos y mucho amor por sus personajes, el cine y el mundo, Jim Jarnusch crea una de esas películas que nos abren su universo para que paseemos, para que acompañemos a sus criaturas, para que nos asombremos de lo cotidiano.

El humor del realizador, esa sordina que evita la estridencia e invita a la sonrisa, está allí; también la emoción, la pura empatía. Mucho del mérito recae en Adam Driver, que le otorga a su Paterson una humanidad y una credibilidad poco frecuentes en el cine. De lo mejor del año, una película sin estridencias.