La libertad, decía la eterna Nina Simone, es no tener miedo. Cantar, y encarar repertorios diversos, requiere esa dosis de riesgo entendida como fortaleza de espíritu e intrepidez para acometer grandes desafíos.

Julia Moscardini, una cantante muy valorada en la Argentina, no tiene miedo. Puede internarse en una sufriente balada dejando acongojado al espectador o puede entreverarse con el scat para hacer gala de sus aptitudes vocales. Es libertad, por cierto, y la certeza de que logrará cautivar al público con climas de extraña intimidad cuando se lo proponga.

No tener miedo es animarse al repertorio de Ellington y Strayhorn -reversionado hasta el cansancio por intérpretes diversos- y superar exitosamente el desafío. Julia lo hizo en su último disco, Mood Indigo, que presentó con un notable concierto en el Centro Cultural Borges y que ya se puede escuchar de manera digital.

Se trata de su segundo trabajo solista luego de Stablemates, un disco que mereció críticas ampliamente favorables. Este nuevo álbum repetirá seguramente aquellos ecos laudatorios, porque su grupo luce aún más afiatado, puesto que lleva unido ya mucho tiempo y hay espacios y guiños que surgen con naturalidad y convicción.

Julia y su banda sobrevuelan buena parte de los standards que Ellington y Strayhorn le dejaron al mundo pero le inoculan la vitamina de sus particulares arreglos. La versión, por citar un ejemplo, de I dont mean a thing sorprenderá a muchos por su originalidad.

El grupo que acompaña a Julia merece una mención aparte porque está integrado por músicos que se cuentan entre los más talentosos de la escena local. Sebastián Loiácono en el saxo ya tiene un recorrido que excede la escena doméstica. Sin ir más lejos, llegó al show de presentación del disco juego de una gira por España donde tocó en célebres clubes de Barcelona y de Valencia.

Ernesto Jodos en el piano es uno de los referentes de ese instrumento con mayor reconocimiento y versatilidad para encarar distintos géneros. Lo mismo puede decirse de la base rítmica que integran Jerónimo Carmona en contrabajo y Carto Brandán en batería: se conocen de memoria y aportan el swing indispensable para que el disco llegue a buen puerto.

El grupo opera con formato quinteto, pero hay espacio para dúos o tríos. Carmen McRae repetía que si tuviera que elegir un instrumento para que la acompañe se inclinaría por el contrabajo. Julia valida esa definición cuando expone su voz sostenida por el fraseo de Jero Carmona.

Un disco imprescindible, que refleja la madurez creativa de Julia Moscardini y su grupo y que ratifica el gran momento que enaltece al jazz local.

Más notas de

Eduardo De Simone

Se suman más discos argentinos a las bateas

Se suman más discos argentinos a las bateas

La joya oculta del jazz portugués

La joya oculta del jazz portugués

La cálida voz de Julia Moscardini en nuevo disco

La cálida voz de Julia Moscardini en nuevo disco

Discos internacionales para no dejar pasar

Discos internacionales para no dejar pasar

Alto nivel en nuevos discos argentinos

Alto nivel en nuevos discos argentinos

Sale a la luz un inédito de Chet Baker

Sale a la luz un inédito de Chet Baker

Prez, nuevo faro del jazz en Buenos Aires

Un notable show de la cantante Julia Moscardini para la inauguración

Discos argentinos de jazz para comenzar el año

Discos argentinos de jazz para comenzar el año

Jazz: discos notables en la escena global

Bill Charlap vuelve al ruedo con Street of Dreams, sofisticado álbum editado por Blue Note

Renace el Festival de Jazz porteño con aire nuevo

Renace el Festival de Jazz porteño con aire nuevo