Gerardo Romano fue el encargado de darle forma a los peinados de algunas de las personalidades más importantes del país: Evita, María Estela Martínez de Perón, Amalita Fortabat, Ernestina Herrera de Noble, Susana Giménez, Mirtha Legrand. Sin embargo, una de las figuras que más impacto ha tenido en su carrera fue un hombre de 34 años, nacido en Zanzibar y famoso por ser el vocalista de Queen: Freddie Mercury.

Era 1981. La banda inglesa acababa de llegar a la Argentina para realizar cinco recitales, tres en el estadio de Vélez, uno en Mar del Plata y otro en Rosario. Mientras tanto, el cantante quería un retoque en su cabeza y solicitó un profesional en la materia. En ese momento el grupo se hospedaba en el Hotel Sheraton. Las autoridades del lugar no dudaron y convocaron a Romano, quien luego reconoció que no sabía quién era ese cliente tan particular.

"Me llamaron directamente del Sheraton y me mandaron un auto con chofer. Cuando llegué, vi que había mucha gente alrededor y entendí que era alguien importante. A la noche, cuando llamé a mi hija, Paola, que estaba en Miami, me contó y ahí supe quién era", recordó el histórico peinador de la diva Susana Giménez sobre su primer encuentro con la estrella de rock.

El peluquero debió asistir tres días consecutivos al hotel ubicado en Retiro para encargarse de la cabellera de Mercury. Reconoció que el suyo "no fue un pelo fácil de cortar" debido a que en ese momento el artista poseía una ondulada cabellera negra que le llegaba hasta los hombros.

Romano lo describió como "un encanto, un amor de gente, muy simpático y muy cariñoso" pero que también era "muy tímido". El estilista explicó que el autor de "We Will Rock You" lo consideraba "un peinador estrella" aunque él enfatizó que solo se percibe como un "peinador común", en una entrevista con la agencia NA.

Algo que le llamó la atención durante esos días fue que el baterista de la banda, Roger Taylor, iba recogiendo los mechones del oscuro pelo de su compañero de grupo. "Nunca supe para qué los quería. Ni pregunté, tampoco", explicó.

Luego de esa experiencia un asistente de la banda lo invito a uno de los conciertos que brindó en el país. Sin embargo, luego de aquella vez, sus caminos no se volverían a encontrar. Freddie moriría el 24 de noviembre de 1991, diez años después del encuentro, producto de una neumonía complicada por el SIDA. Hasta sus últimos días lució aquel icónico peinado ideado Romano.