Hasta el 2 de febrero Rotterdam, famosa por su puerto y su arquitectura vanguardista, se transforma en el lugar de encuentro de lo más heterogéneo y provocador del cine del mundo. Esta 49ª edición de su Festival promete reiterar muchos de los logros y particulares características de sus precedentes, aunque afronta también nuevos desafíos. Es el último año de Bero Beyer como director del IFFR; y si bien ya se sabe que desde febrero asumirá ese rol Vanja Kaludjercic (hasta ahora directora de compras de la plataforma SVOD Mubi), hay algo de clima de transición que convive con la cariñosa despedida a un director que, viniendo del mundo de la producción, ha sabido comportarse como un excelente canciller de una muestra que había perdido algo de espacio en el calendario de los festivales internacionales de cine.

El otro desafío importante tiene que ver con cómo se planta el festival frente a los nuevos bríos que promete una renovada Berlinale con su flamante director Carlo Chatrian (proveniente nada menos que del más respetado de los "festivales-boutique", Locarno). Esa renovación, que promete más lugar para producciones arriesgadas en la muestra alemana, se suma a un cambio de fechas que separa a ambos festivales en el tiempo (usualmente sólo había tres o cuatro días entre uno y otro; ahora habrá 18). Así, el lapso es demasiado amplio para compartir visitas o coberturas de prensa pero sigue siendo los suficientemente breve como para que muchos invitados elijan quedarse con el renombre del festival más grande antes que el más arriesgado y personal encuentro holandés.

¿Cómo se prepara entonces el IFFR para este 2020? Por supuesto, poniendo atención a las películas elegidas para las competencias principales (la que otorga los conocidos "tigres" -emblema del festival- pero también la más arriesgada Bright Future), pero también cada vez más el foco en lo diverso, en aquello que otros encuentros de cine suelen ignorar. Ejemplo de ello es la enorme cantidad (y variedad) de cortometrajes que programa el IFFR (y que compiten en la sección Ammodo Tiger, así como las competencias específicas de found footage, la que reconoce a la mejor película asiática o el premio que otorga un jurado conformado por críticos muy jóvenes de todo el mundo). Siempre atento a lo que sucede más allá del mundo del cine, el foco que se hace en torno a Hong Kong promete hallazgos que van de clásicos del cine de género de directores como Chang Cheh (The delinquent, película de 1973, producida por los míticos Shaw Brothers) a miradas sobre los actuales acontecimientos que conmueven a esta verdadera ciudad-Estado. Además, como de costumbre en este festival que ha sabido ser tan importante para el nacimiento y desarrollo del moderno cine argentino, la embajada nacional es nutrida y muy variada.