El pasado lunes, Quibi anunció sus principales contenidos para su lanzamiento el próximo seis de abril. Es una apuesta muy importante y clave para el universo de las plataformas: Quibi, creada por Jeffrey Katzenberg -el hombre que recuperó el reinado de Disney en el cine familiar a principios de los años noventa y que fundó DreamWorks con Steven Spielberg y David Geffen-, se especializará en contenidos breves que pueden accederse, especialmente, desde dispositivos móviles. Se trata en general de series y emisiones televisivas que no superan los diez minutos por episodio. Pero no se trata, a la manera de YouTube, de una plataforma gratuita o sostenida por publicidad, sino de un sitio pago a la manera de Netflix. El éxito -o el fracaso- de Quibi va a ser sustancial para comprender cómo sigue el negocio del "directo al consumidor", es decir de servicios que, mediante el pago directo de un suscriptor, eliminan la supervivencia por publicidad que ha sido el estándar para la televisión y el cable.

La pregunta es si la gente está dispuesta a pagar por contenido premium en dispositivos móviles. Lo que anunció la firma el pasado lunes, que incluye contenido protagonizado por estrellas como Jennifer López, Reese Witherspon, Jack The Rapper y otros nombres fuertes del entretenimiento en los Estados Unidos, parece ir de la mano con el costo de cada hora de producción para la firma, unos u$ 6 millones. Para poder realizar esta grilla, Quibi logró recaudar unos u$ 1750 millones desde que la idea cobró forma hace un año. Esto implica que muchas de las mayores firmas del entretenimiento confían en que efectivamente es una apuesta segura.

No parece desacertado: el consumo de contenido on line a través de celulares roza el 60% en los principales mercados; en general, de contenidos breves (una buena manera de ver estos números consiste en revisar los estudios que cada año lanza el agregador porno PornHub, justamente especializado en contenido breve y accedido en casi dos tercios de su tráfico desde celulares). Y hay otro dato: la franja etaria de 18 a 30 años, que es la que más consume entretenimiento, está más dispuesta a pagar por él que, por ejemplo, por servicios públicos. El cambio en las dinámicas y los tiempos laborales muestra también estas consecuencias, que lleva -necesariamente- a un replanteo del negocio del ocio.

Entre los contenidos que ha revelado Quibi -que tiene un abono "con publicidad" de u$ 5 y otro sin publicidad (a la manera de Spotify) de u$ 8, nada barato en realidad- aparecen una nueva versión del show de cámaras ocultas Punkd (emisión exitosa de MTV), la serie de aventuras y suspenso The most dangerous game, protagonizada por Liam Hemsworth; la tira de aventuras Survive, con la protagonista de Game of Thrones Sophie Turner; o Murder House Flip, un reality donde se transforman casas que fueron escenarios de crímenes en maravillosos lugares para vivir. Quibi planea tener a fin de año unos 8500 episodios de 175 programas. Su futuro es clave para los nuevos hábitos de consumo.

Más notas de

Leonardo Desposito

Un muy buen ejemplo del "realismo socialista"

Un muy buen ejemplo del "realismo socialista"

La Segunda Guerra Mundial hecha cine

La Segunda Guerra Mundial hecha cine

Cine clásico, teatro on line y los Stones en casa para el fin de semana

El mejor espectáculo para disfrutar en casa

Cine: dos novedades en streaming

La tierra de los hábitos constantes

Avatar II vuelve a producción tras pausa por la pandemia

Avatar II

Jesús Franco, cineasta entre el oro y el barro

Jesús Franco, cineasta entre el barro y el oro

We Are One: El "festival de festivales" de cine, gratis y on line

Ricky Powell, the individualist

Confirman realización del Festival de Venecia

Confirman realización del Festival de Venecia

Terror y autocines: cómo los EE.UU. salen de la cuarentena

Cómo los cines de EE.UU. esquivan la cuarentena

Qué ver en el cable para ser feliz

Qué ver en el cable para ser feliz