Una nota aparecida este miércoles en Variety permite prever uno de los mayores cambios que la pandemia va a causar en el mundo del trabajo. Por supuesto corresponde al universo del entretenimiento y las comunicaciones, pero el punto es claro: lo que se desarrolle en esos campos tarde o temprano "derramará" hacia otros negocios. Como sabe el lector -que quizás esté inmerso en esta marea- gran parte de los trabajos en curso se realizan desde el hogar. No se puede hacer lo mismo con la producción cinematográfica que, incluso si tiene mucha post-producción digital, en tanto tenga al menos un actor frente a una cámara requiere la reunión de muchas personas en un ambiente cerrado. Pero no pasa lo mismo con la parte de una película que más dinero requiere (después de los salarios de las estrellas, claro): la post producción y los efectos especiales.

La gran ventaja de desarrollar esta parte de una película de manera presencial consiste en que se pueden intercambiar ideas y corregir conceptos de manera inmediata, en diálogo con personas que están trabajando a pocos metros. El problema consiste en que, para lograr el renderizado de esas imágenes de manera rápida, se requieren gran cantidad de computadoras conectadas en red y mucho, muchísimo dinero solo para refrigerarlas y hacerlas funcionar. La respuesta: trabajo en la nube.

Varas películas de actual producción, rodaje terminado y proceso de efectos especiales en curso están optando por esa tecnología. En la medida en que esté bien securizada, no hay demasiados problemas concertando la comunicación correcta para tomar y agregar recursos desde y hacia una nube. No solo baja los costos sino que hace más dinámico el proceso en tiempos de cuarentena. Y, por otro lado, conserva los empleos aún cuando los grandes estudios pasan por una fase de mucho trabajo pendiente y nada de ingresos ante el cierre global de las salas de cine. Pero no se puede "frenar" la producción: el efecto sería que, una vez vuelta la normalidad, no haya qué mostrar. Lo que implicaría un quebranto aún mayor.

Entre las películas que actualmente optaron por el desarrollo de efectos especiales y postproducción vía nube, se encuentra la bélica Greyhound, protagonizada por Tom Hanks (el primer "famoso" en dar positivo de coronavirus) y el thriller con Russell Crowe Unhinged, que será el primer gran "tanque" en estrenar cuando reabran los cines en los Estados Unidos. Los estudios -y los empleados- piensan que esta práctica podría seguir y estabilizarse post-pandemia. Hollywood, también, estaría en muchos hogares de todo el mundo.

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