El evento televisivo del pasado fin de semana fue el lanzamiento de la segunda temporada de Stranger Things, la serie original de Netflix que tuvo enorme éxito en su debut durante 2016. Esta continuación figuraba -con total lógica- dentro de lo más esperado de la pantalla (ya no tan) chica este año y cumplió batiendo un récord: el programa de TV en streaming que mayor cantidad de conversaciones generó en Twitter en sus primeras 72 horas de emisión. En ese período, según los responsables de la propia red social, la tira generó 3,7 millones de tuits.

El número puede parecer extraño si no se tiene en cuenta que Netflix no provee estadísticas respecto de sus programas. Es decir, incluso si tecnológicamente es muy sencillo saber cuántas personas acceden a un contenido (y ellos lo saben, de paso), ese número no es de dominio público. Por lo tanto, ver cuánto se genera en interacciones de redes sociales puede dar una medida del peso no sólo cultural sino también económico de un contenido en SVOD.

Verdadero fenómeno cultural, Stranger Things es un eslabón más en la nostalgia por los años ‘80. Probablemente por eso es que la primera temporada (que tiene más de un punto de contacto con la novela de Stephen King It, recientemente vuelta a llevar al cine) generó una audiencia masiva. Lo que implica que es un programa que atrae a varias generaciones: las más nuevas, porque sus protagonistas son niños; las más “viejas”, por el factor nostalgia. Las reseñas no son menos favorables (ni más) que las de la primera temporada, pero los números (se calcula que la vieron legalmente 14 millones de usuarios) la consolidan como uno de los activos más fuertes de Netflix.