Es frecuente escuchar en nuestro país que se produce cada vez menos ficción televisiva original. Es cierto. La cuestión consiste en que ese descenso en la producción para la televisión tradicional es universal, como lo indican los números del mayor productor de contenido audiovisual, los Estados Unidos. En efecto, un artículo de Variety que retrata lo que está sucediendo con la "temporada de pilotos" demuestra que el impacto de las plataformas en la manera como se producen contenidos es enorme.

En un mercado -un país- donde todo tiene su "temporada" tabulada y acordada por los participantes, consiste en el momento en el que las cinco señales de aire encargan pilotos de series, de las cuales la mayoría quedará luego aprobada para producción y estreno. ABC, CBS, NBC, Fox y The CW (dejemos de lado la estatal PBS) este año, entre todas, encargaron 53 pilotos de ficciones, 29 dramas y 24 comedias, de las que probablemente queden menos de 50. Son seis menos que en 2019 y mucho menos que los 85 encargados hace cinco años. La razón: el agresivo ingreso de las plataformas de streaming al mercado. De paso, hay mucho "reboot" o adaptación de material conocido, como Clarice (sobre el personaje central de El silencio de los inocentes, la detective Clarice Starling), Superman & Lois o Walker-Texas Ranger. Apostar a lo seguro, se llama.

En el streaming no hay "temporada de pilotos" porque, al no haber grilla, los lanzamientos no dependen de fechas prestablecidas. Hay además otro manejo respecto de cómo se crean los contenidos porque en general las plataformas buscan audiencias globales y no principalmente locales como los canales de aire de los EE.UU. (que luego exporten es otra cuestión). Y los desarrollan en todos los territorios en los que se encuentran, aunque muchos de los contenidos globales más importantes siguen teniendo el sello de producción estadounidense. Dado que el contenido original es el diferencial para los SVOD, producen mucho y hay escasez de profesionales y proyectos para la TV de aire.

Pero no es el único problema, ni el central. El principal es el cambio en los hábitos de consumo: el público prefiere las plataformas a las cadenas de aire, cada vez más, especialmente para la ficción. ¿Por qué? Simple: no depende de grillas o lanzamientos, puede elegir a la carta de un menú variado y siempre renovado, y dispone como quiere del visionado, sin contar con el hecho de que son producciones en general más caras y grandes que las de la TV de aire. A medida que el público se desplaza de un sistema de televisión al otro, sucede también que cambia el sentido del broadcast tradicional. Si bien la transición va a llevar tiempo -es necesario mejorar las tecnología de banda ancha- es evidente que la TV quedará para lo que es en vivo (deportes, noticias, ciertos programas, etcétera) y que la ficción pasará definitivamente al sistema a la carta (sea por abono pago, sea sostenido por publicidad como uno de los packs de YouTube, por ejemplo). Más tarde o más temprano, esta tendencia cuajará en el resto del mundo. Sí, incluso en la Argentina.

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