La hipótesis de conocer al detalle cuál será el momento de nuestra muerte abre muchas posibilidades al pensamiento, la especulación y la ficción. Claro que, si uno averigua que es en un rato nomás, la desesperación cunde. La hora de tu muerte deja de lado las posibilidades de la libertad que tal noticia conlleva para centrarse en algo más visceral: no queremos morir y hay que ver cómo evitarlo.

Mezclando algo de ciencia ficción (todo proviene de una app que se baja accidentalmente a un teléfono), el susto, el misterio y el suspenso, el filme comete un solo pecado: que su tema sea la excusa para la vuelta de tuerca y el susto. Igual es bastante efectiva y no está tan mal: nadie se va a morir por verla.