En un contexto en el que las grandes muestras cinematográficas del año -que implican también los lugares donde se realizan los mayores negocios cinematográficos internacionales, tanto en el campo de la producción como de la exhibición- no han tenido posibilidad de realizarse, Locarno, una de las mecas del cine independiente y de los autores que corren más riesgos, parece haber encontrado una salida que excede la coyuntura de la pandemia. Locarno Pro, que es la plataforma profesional de encuentro y negocios de producción del encuentro suizo, lanzó un recurso on line, Heritage Online, que permite abrir bases de datos para profesionales de películas realizadas antes de 2005. La idea es convertirse en intermediario entre los detentores de los derechos de autor y las plataformas on line.

El contexto es interesante: básicamente el negocio de las plataformas es la ventana para casi todo el cine y el audiovisual producido antes de este siglo, que tiene un peso y representa un negocio. Porque las plataformas necesitan contenido, como lo necesitaron -y en parte, siguen necesitándolo- los canales de cable tras la explosión del formato digital. Pero no siempre es sencillo establecer el lazo entre quienes tienen al derecho de una película y quien quiere exhibirla. Suele ser complejo porque hay más que dos "actores". Un festival de cine, que tiene un gran know-how en la cuestión (básicamente encontrar quién es el "dueño" de una película y negociar con él es lo más importante de su labor cotidiana), es ideal para construir estos lazos.

En las últimas dos décadas, además, apareció la figura del "agente de derechos" (Wild Bunch, The Match Factory, por ejemplo) que aparecen como intermediarios entre dueños y exhibidores del tipo que sean. Es un negocio bastante impresionante del que no siempre obtienen ganancia los productores de un filme; básicamente funcionan como RRPP de una película, la presentan en festivales, cobran el screening fee (que se guardan como "gasto de representación" de la obra y no comparten con el creador) y se llevan, en caso de venta para exhibición, una comisión. La iniciativa de Locarno es, justamente, una agencia de derechos virtual para material clásico o vintage que no es fácilmente hallable o ubicable, con curaduría y asesoramiento.

Es probable que la iniciativa del "sello Cannes" -el "paliativo" de la muestra francesa para este 2020 de Covid- se convierta también en algo similar al negocio de Locarno. Con lo cual habrá otra revolución en el cine, complementaria a la de las plataformas y a la crisis del modelo de sostener toda una producción en torno a un gran blockbuster. El cine, como lo conocíamos, ya será otra cosa.

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