Justin Bieber lanzó un nuevo álbum, Changes, que es un éxito. Y dentro de ese álbum, un hit, "Running Over", al que muchos fans acusaron de "plagio" por tomar una melodía pre existente. Pero no solo no es así sino que se trata de una pequeña revolución: el tema se basa en un loop subido a la plataforma Splice por un artista británico llamado Laxcity. Splice es una bibloteca de sonidos, loops y otros fragmentos musicales que cualquier artista puede utilizar tras el pago de un fee (en realidad, cualquier persona). El éxito de álbum y tema generó una enorme publicidad para Splice, que el año pasado pagó a los artistas que suben sus creaciones para compartir unos UDS25 millones.

Aunque no se trata de una completa novedad, que una creación basada en material publicado por una plataforma colaborativa fuese utilizada por un artista de peso global como Justin Bieber permite pensar cómo funciona gran parte del negocio musical contemporáneo. En efecto, el "caso Bieber" no es el único que, en tiempos recientes, echó luz sobre este tipo de sistemas. El éxito del rapper Lil Nas X "Old Town Road" incluye -lo que sigue puede parecer engorroso- un riff melódico creado por Nine Inch Nails y luego retrabajado de manera rítmica por el artista YounKio, un holandés que sube sus creaciones a la plataforma colaborativa BeatStars. Estéticamente es interesante ver cómo la estética de la reintepretación y el reciclaje es el núcleo de una parte importante de las nuevas corrientes musicales.

Pero también implica un enorme negocio. La producción del fragmento utilizado por Bieber no costó más que u$ 50, y producirá enormes regalías al autor. Todo funciona como una especie de cadena de montaje en la que los pequeños fragmentos musicales pasan a ser la materia prima de composiciones más complejas realizadas por artistas de éxito. Lo que, curiosamente, no desafía la idea de "autoría" o de expresión personal: simplemente se trata de utilizar el estudio y la producción como las herramientas de la creación.

Respecto del tema, más allá de las prematuras e infundadas acusaciones de plagio, Justin Bieber reconoció inmediatamente y también vía redes sociales el aporte de Laxcity a su tema. Y el asunto fue inmediatamente aprovechado por Splice para generar publicidad. "Cada fragmento provee inspiración -reza un comunicado de Splice-; este sonido y millones más están disponibles para cualquiera. Este loop en particular inspiró a Justin Bieber como otras de estas creaciones inspiran a millones de creadores, e Internet lo ha notado. Laxcity hizo un gran trabajo, y nos agrada que reciba el reconocimiento que merece". La era de la autoría múltiple, propia de la revolución digital, llegó a la música.

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