Esta semana se estrena en la mayoría de los grandes mercados cinematográficos la versión de Steven Spielberg de Amor sin barreras, una de las películas más esperadas del año y a la que se apuesta para la temporada de premios. Pero no podrá estrenarse especialmente en la Península Arábica, donde los gobiernos de Qatar, Arabia Saudita, Emiratos Árabes, Bahrein, Omán y Kuwait. Si bien la película es básicamente para "todo público" (en los EE.UU. tiene certificado PG 13, aquí para mayores de 13 años), el problema consiste en que uno de los personajes es transgénero y está interpretado por una persona no binaria, Iris Menas. En esos países, la representación de las minorías LGTB+ es motivo de censura.

La producción del filme (Disney, básicamente) se rehusó a hacer los cortes y cambios exigidos por los censores, lo que causó entonces que la película no se estrene. Era algo más o menos previsible; en algunos de esos territorios (específicamente Arabia Saudita y Kuwait) la película ni siquiera obtuvo una visa de explotación, el certificado comercial previo a pasar por la censura.

Estos mercados son importantes en términos de difusión, pero no tanto en cantidad de público. El problema consiste en que otros países muy importantes que sí "mueven la aguja"  en términos de recupero de inversión tienen políticas similares. El caso más fuerte es China, donde la representación de la homosexualidad o de las disidencias de género y sexuales es también motivo de censura por parte del Estado, que domina todo el aparato de exhibición y de medios.

Un ejemplo reciente -citado por Variety- de censura basada en estas cuestiones fue el tanque de Marvel/Disney Eternals, que no pudo estrenarse en la Península Arábica y tiene todavía fuertes problemas en China (a lo que se suma que la directora, Chloé Zhao, fue defenestrado por el Partido Comunista Chino) porque presenta a una pareja del mismo sexo que, además, se besa en pantalla (en una situación por cierto alejada de cualquier erotismo). El filme, por ahora, no tendrá lanzamiento en ese país e implica que quedará en números rojos (como la mayoría de los grandes tanques post-pandemia) sin el aporte de ese gigantesco mercado, donde hay ya filmes este año que superaron los 900 millones de dólares de recaudación.

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