En Gran Bretaña, un mercado ejemplar para comprender el negocio audiovisual, por primera vez los abonados a servicios de streaming han sobrepasado a los consumidores de tv paga. Al mismo tiempo, y por primera vez también, el cable ha caído en ganancias, aunque mantenía un buen crecimiento. Los datos son de Ofcom, la oficina que regula estos servicios en ese país.

Los dos mayores operadoresd e cable de la región son Sky y Virgin, y ambos, además, proveen otros servicios (Sky, de hecho, tiene su propio SVOD). Pero como señala un artículo de Variety, el desembarco de Netflix y Amazon ha cambiado definitivamente la manera como funciona la televisión paga en las islas, y permite establecer una tendencia que finalmente terminará siendo global: la caída del modelo de televisión sostenido por la publicidad.

Los suscriptores a Netflix, Amazon Prime y Now TV (el SVOD de Sky, firma perteneciente a Fox y la que mayores ganancias le reportan) alcanzaron en el primer trimestre de 2018 los 15,4 millones, mientras que los de cable común o premium en conjunto solo son 15,1 millones. Esto implica que el streaming tuvo un crecimiento interanual del 2,7%, mientras que el cable solo creció un 2,3%. La tendencia puede mantenerse, según los analistas. Es cierto que la mayoría de quienes tienen suscripciones a SVOD tienen, también, suscripción al cable, pero también que al menos un tercio de estos últimos ha dejado de lado, en los últimos tiempos, las suscripciones a canales premium. Es decir, las han “canjeado” por el SVOD, lo que también explica el crecimiento de ese sector sobre el tradicional método de televisión paga.

Y aunque se supone que hay un discurso de protección de los contenidos nacionales, el porcentaje de realización local de los SVOD está por debajo de lo que realizan los canales tradicionales. Netflix tiene 35 producciones británicas de las 753 originales que ofrece en ese territorio, mientras que Amazon solo tiene cinco de 174 producciones propias. Lo que va a la par de cómo ha caído la producción de programas originales por parte de las cadenas británicas BBC, ITV, Channel 4 y Channel 5 hoy gastan un 28% menos que hace una década, y el declive es imparable.

El resumen: caída en las suscripciones de televisión paga, caída en la producción de programación nueva por parte del broadcasting tradicional, y crecimiento de los servicios de streaming. Es un poco lo que sucede en todos los mercados: el futuro del audiovisual.