Diego Armando Maradona, el deportista y el personaje, es parte del acervo del siglo XX y, por lo tanto, ha sido objeto de muchas obras audiovisuales, especialmente de series y de películas. De todos modos, es extraño que no sean tantas como se podría prever. Probablemente porque la familia de maradona ha sido muy celosa con el uso de sus derechos audiovisuales. Aún así, es un icono bastante transitado por el cine..

Cuando se revisa la lista de quienes lo tienen como tema u objeto (que no es lo mismo) hay mucho descartable. No por malo, sino por ser nada más que contextual: participaciones en programas de televisión, apariciones mínimas en películas o series a la manera de invitado o cameo, etcétera. En ese punto, resulta importante entender que Maradona siempre es Maradona, y que quienes lo ven llegar -y el espectador- no necesitan que alguien les explique quién es. Esa es la fuerza del mito.

Hay muchas películas donde se lo menciona o menta. Tres ejemplos clave: aparece en un póster en -nada menos- El sabor de la cereza, de Abbas Kiarostami, obra maestra que ganó Cannes y consagró internacionalmente al director (que lo admiraba). Le dio título a una comedia italiana inspirada en los modos de Kevin Smith, Santa Maradona, sobre un par de jóvenes en busca de trabajo y amor en Nápoles. Y "Maradona" es la primera palabra que se escucha en Gato Negro, Gato Blanco, de Emir Kusturica, una de las mejores películas del realizador además amigo personal del futbolista.

Justamente Maradona, de Kusturica, que se mostró por primera vez en Cannes en 2008, es quizás la película que mejor muestra al personaje y que permite comprender la admiración por la personalidad -ambigua, polémica, deslenguada, exuberante- que despierta en caracteres igualmente desaforados, como el del propio Kusturica. Si alguien quiere comprender la dimensión social, icónica, incluso publicitaria de Maradona, la película de Kusturica es, al respecto, transparente.

Pero el mejor documental sobre el jugador de fútbol Diego Armando Maradona, el artista del field, el zurdo que tenía todos los toques del balón, es Diego Maradona, de Asif Kapadia. Construida sobre 500 horas de material inédito sobre el deportista, la película es mucho, muchísimo más que un retrato. Logra que las jugadas se vean, fuera del contexto ansioso de un partido de fútbol, como momentos de enorme belleza plástica, invenciones únicas. Justamente ese es el peso real de Maradona, la obra que permitirá recordarlo como un extraordinario deportista. El filme rescata esa dimensión, muchas veces obviada (decimos "fue un gran jugador" sin saber por qué, y ya) por la personalidad del icono. Y también narra la caída, la ambivalencia, el peso aplastante de la fama.

Hay un documental británico, realizado para la televisión, que vale absolutamente la pena, porque permite ver la relación ambigua -discutir la persona, admirar al artista- que despertó siempre Maradona. Se llama The hand of God, es decir, La mano de Dios, y tiene como protagonistas a aquella selección inglesa de 1986 que sufrió el gol más ilegal de la historia de los mundiales y el más bello con pocos minutos de diferencia en un match memorable, decisivo. Esos jugadores recuerdan con bronca y admiración, con humor inglés y asombro, ese partido y, de algún modo, demuestran que el segundo gol (el bello) redimió el primero (el ilegal) y también les permitió a ellos ser parte de la historia grande del deporte.

Y por supuesto,  Héroes, el documental oficial de la Copa del Mundo de 1986. Que, curiosamente, tiene poco material sobre la Selección Argentina porque era el equipo que no entraba en los planes de nadie (Brasil y Alemania, más Francia, eran los grandes candidatos a quedarse con la Copa ese año). Aún así, ese crescendo de la selección explica también cómo creció, mundialmente, la figura de un jugador que ya había conquistado Europa y América Latina.

Habrá que esperar -si es que todo sigue su curso- la miniserie de Amazon sobre Maradona para ver qué ficción se puede construir con un personaje tan rico y riesgoso por el bronce que le han tirado encima y el barro que muchos prefieren ver. Por ahora, esas tres películas notables permiten troquelar, de un modo más o menos completo, al Maradona de las imágenes.

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