La noticia de que Disney reorganizaba todos sus negocios para poner el foco en su servicio de streaming (o lo que llaman "directo al consumidor") le sirvió a la empresa para recuperar terreno en Wall Street, y sus acciones subieron de lunes a martes un 3,2%. Es bastante y recorta la pérdida interanual al 13%, lo que implica que la firma es de las que menos sufrió en el universo del entretenimiento. Pero esto es una parte de la historia: probablemente Disney no tenía otra salida más que concentrarse en el único negocio -la pujante plataforma Disney+ que estará disponible en nuestro país a partir del 17 de noviembre- en el que salió ganando durante este año perdido para el entretenimiento. No está de más recordar que el negocio más importante de la firma no son las películas o el audiovisual sino los parques temáticos, la hotelería y los productos derivados, que fueron -con el cine, el otro negocio por el que es más conocida- las actividades más heridas por la pandemia. El streaming ganó: de hecho, Disney planeaba llegar a los 50 millones de suscriptores en 2024. A la fecha, tras su lanzamiento hace poco menos de un año, lleva 60,5 millones. Y seguramente América Latina le permita sumar unos cuantos más.

La explicación más sencilla de por qué sucede esto se llama Covid-19. Pero es demasiado sencillo. Como se advierte al mirar el mapa audiovisual de los últimos años, analizar el crecimiento de Netflix y ver cómo empresas gigantes como Universal o Warner también se vuelcan a las plataformas, queda claro que la pandemia solo modificó la velocidad con la que se desarrollan los cambios. El cine dejó de ser, hace mucho, un gran negocio para los productores (aunque no para los exhibidores, aunque por lo que se vende con las entradas y no por los tickets), y los grandes estudios de otrora son hoy parte no mayoritaria de grandes conglomerados de comunicaciones. En el gran orden del negocio millonario, funciona el tanque, que es cada vez más caro de producir y, sobre todo, de vender. Las plataformas tienen un público cautivo, se puede producir de un modo similar al del cine con menos costo de instalación de producto, y funciona la "marca de la casa". 

La nueva estructura de Disney implicará que se produzcan diferentes tipos de contenidos y luego se decida si van a la pantalla grande o al servicio de streaming. Es un cambio absoluto respecto de cómo se producía hasta ahora, y finalmente implica la fusión entre lo que fue el cine y lo que fue la TV. Más allá de la pandemia, ninguna empresa toma estas decisiones sin pensar en el largo plazo, o ya mediano: donde se ubica el final del cine y la televisión tal como los conocíamos.

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