Microsoft anunció la compra de la compañía de videojuegos y esports Activisión Blizzard por 68.700 millones de dólares en efectivo. No solo es la mayor adquisición realizada por la compañía de Bill Gates, sino también el mayor negocio en la historia de los videogames. El proceso de compra, que deberá ser aprobado por los accionistas de la compañía, debería culminar a mediados de 2023.

El resultado de esta compra será que Microsoft se convertiría en la tercera compañía del mundo en juegos de video, después de la china Tencent y la japonesa Sony. Las ventajas son enormes: no solo Activisión tiene una cantidad grande de marcas de peso en el mundo del videogame (Call of Duty, Candy Crush, Warcraft) sino que, además, sostiene una red de esports, el mercado en mayor expansión actualmente dentro del entretenimiento en general (sí, más que las plataformas audiovisuales).

Es de esperar que la fusión se concrete, especialmente si se tiene en cuenta que las acciones de Activisión han perdido en el último año un 30% de su valor. Las razones son dos. Por un lado, problemas técnicos en las actualizaciones de muchos de sus juegos más famosos; por otro, acusaciones de acoso sexual y maltrato a las mujeres dentro de la compañía. 

Según la agencia de análisis del mercado tecnológico Wedbush Securities -citado por Variety- esa caída "fue la oportunidad que vio Microsoft para expandirse en el mundo de los videojuegos". O, como explicó en un comunicado de prensa el CEO de la empresa, Satya Nadella, "el campo de los juegos es la categoría más dinámica y emocionante del mundo del entretenimiento, y jugará un rol clave en el desarrollo de las plataformas del metaverso". Y menciona sobre todo la accesibilidad y la creación de comunidad: "Construiremos un mundo donde cualquiera pueda jugar a lo que quiera en cualquier lugar", es la meta.

Hay que tener en cuenta que los juegos de video son también franquicias que van más allá del molde de una consola, y que tienen su propio y muy rico merchandising. Es decir, negocios asociados. Pero sobre todo es el concepto de esports, alta competencia, el que genera una integración comercial mucho más amplia (gracias al sponsoreo y a la colocación de productos, incluso audiovisuales y musicales). La jugada de Microsoft va mucho más allá del joystick.

Más notas de

Leonardo Desposito

Brian De Palma: cuatro joyas poco frecuentadas para ver en Star+

Misión a Marte, la película más familiar de De Palma

El debut de Moon Knight estuvo lejos de sus expectativas

Moon Knight, la serie de Marvel

Clásicos de la literatura juvenil hechos películas en Disney+

Viaje al centro de la Tierra

Animación incorrecta de Adult Swim en HBO Max

Rick & Morty, joya de Adult Swim

Arabia Saudita pide censurar un diálogo en la nueva Dr. Strange

Dr, Strange y el Multiverso de la Locura

Cuatro filmes argentinos en Flow para festejar el Bafici

Cuatro filmes argentinos en Flow para festejar el Bafici

Mucho más que perspectiva de género en un gran unipersonal

Laura Nevole en Como vaca mirando un tren, de Natalia Villamil

Qué significa la caída de Netflix para el mercado de las plataformas

Stange Things, una de las "marcas" instaladas por Netflix

Bellezas de animé en los archivos de Netflix

El cuento de la Princesa Kaguya

Subsidiar o no subsidiar: el dilema del cine argentino

Subsidiar o no subsidiar: el dilema del cine argentino