Los estadounidenses gastan un promedio de USD49 al mes en servicios de streaming, según un análisis publicado por Variety y basado en cifras de la consultora MoffettNathanson; mientras que en la Argentina, tener todo cuesta u$ 28,70 (al dólar oficial del BNA). Lo interesante es que en 2019 los norteamericanos gastaban u$ 39, es decir, un 24% menos que hoy. El porcentaje coincide con la cantidad de personas que, en el año pasado, dijeron tener cuatro servicios: el 49% de los encuestados, mientras que en 2019 fue el 39% de los mismos. Todo, por obra y gracia del Covid-19.

El 81% de los encuestados dice estar suscripto a Netflix; el segundo en la lista es Prime Video con 65%, seguido por Hulu (56%), Disney+ (47%), HBO Max (22%), Peacock (el SVOD de NBC, que tiene modelo mixto pago-gratuito con publicidad, 18%), y Apple TV Plus (14%). En la Argentina, no entran en competencia Hulu, Peacock ni HBO Max todavía, mientras que Mubi en los EE.UU. funciona como un canal dentro de Prime Video (que se contrata como un extra).

El crecimiento se debe no solo a que la cuarentena implicó la búsqueda de entretenimiento en el hogar, sino también a la llegada de nuevos jugadores (HBO Max y Peacock en 2020, a los que se sumó Disney+, lanzado en noviembre de 2019). Se pensaba que el crecimiento iba a ser menor toda vez que la recesión económica impediría que los usuarios tomaran más servicios. Pero el que sufrió fue el cable, que sigue perdiendo público y nunca tanto como en este año.

En la Argentina, tener el servicio más caro de cada proveedor de SVOD es, en dólares, mucho más barato. El abono más caro de Netflix cuesta $ 449; el de Disney+, 385; el pack de HBO, que da acceso al SVOD HBO Go (que no es Max, aún), se contrata desde el proveedor de cable por $516; MUBI cuesta poco menos de $300; Amazon Prime Video $ 219 (pero tiene menos prestaciones que el estadounidense); y el local Qubit.TV, que incluye clásicos y tiene un sistema de alquiler por película, $419. Alrededor de $2500, alrededor de u$ 29 al cambio oficial. Es decir, aproximadamente un 60% del costo en los Estados Unidos.

Lo que indica esto más el decrecimiento del cable tradicional es que el proceso de cambio de plataforma (de la lineal a la no lineal, es decir de una "grilla" de contenidos con horarios al on demand) no solo es imparable, sino que cada vez más, y acelerado por la pandemia, se consolida el modelo SVOD. El problema es quién será el dueño de las películas y cuál será el "punto justo" para contar con contenidos. El otro dato: crece la piratería. No es irracional hacer una correlación entre ambas tendencias.

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